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Sunday, August 14, 2011

Canción de batalla


flickr.com/photos/dizzlecciko
(Texto indignado, no resentido, es necesario salir de vez en cuando y oír, hasta el ruido que no nos gusta...)
Claro que es fácil vegetar, dejar que otros hablen y decir ellos saben más que yo, como dice esa canción de batalla de Los Prisioneros que a tantos nos conmoviera y nos moviera ya en los ’80. Digo canción de batalla pensando en el concepto musical que desarrolló Hans Eisler en los años locos veinte ante el vórtice que se venía. Ante la injusticia, el oprobio y el descrédito de la clase política había que cantar con la cabeza de vuelta a la realidad. Canción protesta lo llamábamos en Chile, medio despectivamente, y muchos creyeron, ingenuamente que caído el Dictador, no hacía falta este discurso subversivo en la música. Al menos de eso nos convenció la conformista y timorata Concertación. Hoy, relevados del poder por sus “enemigos” (ya no estoy tan seguro que lo sean), se ven deslegitimados por un movimiento ciudadano más indignado y altisonante que nunca.
Nuestros chicos se han tomado la calle y son los portavoces del grito ahogado en la garganta de todos nosotros. Dejamos que la élite hablara y decidiera por nosotros, nos resignamos, muchos cayeron en los paraísos artificiales del consumo y son víctimas actuales de las deudas que fortalecen y engordan a los especuladores que prosperan en base a un sistema gestado sólo para ellos y sus amigos, parientes y compañeros de colegio. Pero también un basta desordenado, despeinado y multifacético se está desgranando por las calles. La calidad de vida no tiene por qué pagarla el que tiene más. Es un derecho que pagamos tú y yo con nuestros impuestos, con nuestro trabajo: El estado somos tú y yo, el gobierno tiene que hacernos a ti y a mí merecedores directos de sus éxitos económicos voceados tan engoladamente. Basta de asistencialismo despectivo de nariz respingada, “sí, tiremos un par de bequitas, que también estudie una cosita el rotito”. Países de la OCDE de verdad mantienen educación pública y de calidad para todos y siguen exhibiendo logros neoliberales lo suficientemente convincentes como para generar infinitos orgasmos en las bolsas de metales de todo el mundo. No podemos seguir dando oídos a la letanía monótona falsamente pesimista de ministros ni de clasistas (un)think tanks que nos llaman a agachar la cabeza y seguir trabajando que la empresa es mía caramba y te echo cuando quiero porque ninguna ley laboral te favorece. Vemos pasar el éxito material ante nuestras narices, el exhibicionismo de lujos del 10% que controla el 80% de la riqueza, no es justo seguir tolerando tanta desigualdad. La desigualdad es el resultado de un proceso económico, es por tanto una coyuntura cultural, convencional, y como tal, puede cambiar, no es un asunto “natural”, sine qua non, como le gusta creer a cierta gente. Este jaguar neoliberal, ejemplo para el resto del continente, está peleando con Angola el cetro al país con la peor distribución del ingreso del mundo. Quelle prestige…
Supongo que fácilmente ha sido revelada una realidad, que ya estaba a la vista de todo el mundo, queda claro que lo que las elites u oligarquías realmente tienen es miedo a que alguien atente contra su sacrosanto derecho de propiedad. Tranquila señora, nadie quiere restaurar el soviet ni la Alameda va a llenarse de tanques rusos, tranquila que ni el Chicho ni sus upeorros van a volver a llenar al Chile lindo como un sol de caos marxista. Tranquilo usted caballero que el Dictador no va a salir de su tumba bailando Thriller con sus zombies carniceros CNI. Ese Chile ya fue, el de ahora camina al desarrollo, prospera, se moderniza, el periodismo por fin informa, sin miedo, pero todavía unos pocos lo disfrutan, los demás esperamos el turno en la eterna incertidumbre. No somos tampoco una manga de flojos que queremos caridad. Yo nunca lo he sido ni mi familia. Trabajamos tanto o más que usted. No necesitamos banderas, sólo queremos que escuchen la canción que las marchas y las cacerolas que han vuelto saturan no en tus radios compradas sino a lo largo y ancho del país que crees que es todo tuyo. No de sueños, no de impaciencia, sino de realidad.
Dejo pegadas dos canciones, primero el reggae básico, semi amateur, imperfecto de Los Prisioneros, la música tiene que ser así a veces para impactar.
Acá la letra, si la ha olvidado, joven-aún:
Por la autoridad
que nos da el buen juicio
y en pleno uso de nuestra razón
declaramos romper
de forma oficial
los lazos que nos pudieron atar alguna vez
una institución con forma de representación
que nos declare parte de su total
con toda honestidad
y con la mente fría
renegamos de cualquier patrón
ya todas las divisas
nos dan indiferencia
renegamos de cualquier color
se llame religión, se llame nacionalidad
no necesitamos representatividad


No necesitamos banderas
No reconocemos fronteras
No aceptaremos filiaciones
No escucharemos mas sermones


Es fácil vegetar
dejar que otros hablen
Es fácil vegetar
dejar que otros hablen
y decir ellos saben mas que yo
ponerse una insignia
marchar detrás de un líder
y dejar que nos esgriman como razón
no vamos a esperar
la idea nunca nos gusto
ellos no están haciendo
lo que al comienzo se pacto


No necesitamos banderas
No reconocemos fronteras
No aceptaremos filiaciones
No escucharemos mas sermones



Como contraste de rigor, que incluso la buena cocina lo exige, les dejo otra vez a Henry Cow quienes escribieron esta furiosa obra, Living in the Heart of The Beast, en el contexto de los ’70, como una especie de Pierrot Lunaire gramsciano. Qué vigente es sobre todo la parte final de la canción.
Transcribo el trepidante, emocionante final. Como lo dicen los romanos el arte debe deleitar, conmover y deleitar. Enjoy and sing along!:

Now is the time to begin to go forward - advance from despair,
the darkness of solitary men - who are chained in a market they
cannot control - in the name of a freedom that hangs like a pall
on our cities. And their towers of silence we shall destroy.

Now is the time to begin to determine directions, refuse to admit
the existence of destiny's rule. We shall seize from all heroes and
merchants our labour, our lives, and our practice of history : this,
our choice, defines the truth of all that we do.

Seize on the words that oppose us with alien force; they're enslaved
by the power of capital's kings who reduce them to coinage and
hollow exchange in the struggle to hold us, they're bitterly
outlasting... Time to sweep them down from power
- deeds renew words.

Dare to take sides in the fight for freedom that is common cause
let us All be as strong and as resolute. We're in the midst of
a universe turning in turmoil; of classes and armies of thought
making war - their contradictions clash and echo through time.



Hipertextografía:

Infórmese de verdad:




Saturday, January 22, 2011

Nada nuevo bajo el sol

I lock the door upon myself de Fernand Khnopff

Una de las sensaciones más extrañas que puede experimentarse en una vida hilética, esto es, meramente pequeño burguesa, es quedarse sin trabajo a comienzos del verano. Perplejidad, frustración, breve terror absoluto frente a un futuro desmedrado en materia de cuenta bancaria mezclado con una sensación de deja vú . Sí, señora, ¿quién no ha sido despedido más de una vez en el curso de su vida sometida a los caprichos del adiposo mercado? Trabajo full time en prestigioso colegio anglosajón de pronto cesado por una mezcla de sospechoso reajuste económico y más que evidente envidia patronal y, a fin de cuentas, kafkianamente arrojado a las piedras pateables y al baile de los que sobran. “Bienvenido a la mediocridad” fue el brindis memorable que un chusco escupió en mi despedida, etílica ceremonia cuya única virtud (tus compañeros de trabajo, salvo los buenos amigos, ya te olvidaron en el mismo minuto) es la generosa profusión de libaciones a costa de los otros. Parece existir en los chilenos la creencia penosa de que ser expelido de una institución aristocrática equivale a tu condena social sin remedio.

Recuerdo un haikú que escribí como parte de un libro de poemas rigurosamente inédito -es caro publicar en Shile, señora, usted sabe, sobre todo si (largo argumento de meteco)-:

Cesante

Un pez del río

Cazado por el gato

Del emperador.

Aún así el sol brilla con intensidad y el verano nuevamente me obsequia tardes de reverie y consolación, cual cocodrilo -especie con la cual progresivamente tiendo a identificarme a medida que envejezco-conjuro sumergido en el agua estos álgidos días.

Nadando en el crepúsculo, pareciera que intento dilatar al infinito ese momento, como esquivando a un Heráclito ineluctable, el agua me dilacera el pecho, relumbrando bajo el sol muriente que aún persiste en destellar entre dos columnas de concreto hacia el oeste donde sé que está el mar que me fue vedado este vez y yo, tenazmente, sigo braceando. Me quieren sacar del agua y desecar en la puerilidad del mundo de las cosas. No entiendo la banal insistencia de los que subsisten de la aprobación de los otros. Que otros bailen músicas del fracaso y la mendicidad del chorreo yo persisto en mis rituales y prospecciones personales: Mi corazón tiene mucho más que decirme que tu supermercado de abstrusidades y trivialidades multicolores; como aquel cuadro de Fernand Khnopff que me quita el sueño, I lock the door upon myself, yo no hago caso, en estos días escucho al populoso y complaciente genio de Richard Strauss y juego a confrontarlo a la abismante soledad cósmica de Gustav Mahler, puede haber un tronco común entre Also sprache Zaratustra y la Titan Symphonie, pueden encontrarse ambos cauces flamígeros de algún modo en el decurso torrentoso del espíritu; cesa el día, cesan los trabajos, pero nunca jamás el fuego, que también puede brindar la mejor de sus gemas incluso bajo el agua.


Fragmento de la Sinfonia 1 de Mahler: III


Fragmento de Also Sprache Zaratustra de Strauss


Sunday, October 24, 2010

Consolamentum


Pero no, no puedo. Cierto es que las noticias felices del rescate de treinta y tres mineros de las fauces de uno de los peores accidentes laborales de nuestra historia deberían alegrarme. Y claro que emociona ver el alborozo de esos tipos comunes y corrientes que, en la hora más negra logran el milagro de la supervivencia against all odds, haciendo uso de todo lo que los xenófobos y esnobs de siempre no creen que tienen: Instinto, valor, lucidez y capacidad de organización. No, eso no se los dio un PHD en Boston ni un Think Tank sangrón. Dijeron cosas que no pueden olvidarse, “No somos héroes, somos víctimas”, “no somos artistas ni periodistas, somos trabajadores, somos mineros chilenos”, “ el minero de hoy puede conversar en la mesa de cualquiera”; pero ahora, salidos del fondo atroz de la tierra, la luz del sol parece una amenaza peor, los flashes de la parafernalia massmediática ya cayeron sobre ellos y el gobierno de quienes profitan de su máxima explotación exhiben el triunfo de ellos como si Piñera y sus acólitos hubieran sido los que salieron de la mina, pero claro, en la oscuridad queda la sombra macabra de una legislación paupérrima, clasista y sobreexplotadora, que los poderosos y sus superlobbystas no están dispuestos a cambiar tan dócilmente. El mercado dictará su anatema como siempre y los metecos debemos acatar. Salieron ellos, pero el dolor y la miseria que los llevo a ser enterrados vivos quedan como la metáfora de todos nosotros. Por eso nos alegramos nosotros y no ellos. Les dio rating, les permitió tapar tantas cosas, como los miles de damnificados del terremoto que nuestro jovial y pintoresco mandatario parece haber olvidado, absorto en la ufana gloria de sí mismo.

No, no puedo, octubre no quiere liberar a la primavera, vuelve a temblar y el calor y la luz no se deciden a retornar del todo. De niño solía amar el invierno, la estación que prefiguraba la muerte para los antiguos hoy es algo que ya empieza a inquietarme. Mal que mal no soy tan joven, a pesar de mis treinta y seis, me pesan en el inconsciente estos dos mil años de duda, perplejidad, de esa sensación ineluctable de estafa cósmica, de incómoda intuición de que algo está mal, y acecha… o permanece. El aura del arconte exuda abatimiento, invita a la misantropía, a la puerta cerrada, al lloro y crujir de dientes. Los cátaros lo sabían, y suministraban un sacramento especial a quienes no podían soportarlo más, abatidos por la vejez o una enfermedad terminal, consolamentum se llamaba. La aniquilación de estos nobles hombres por la triunfante iglesia católica y sus esbirros cruzados ha obscurecido los detalles de este ritual, pero no importa; gnóstico, al fin, puedo pertelar en esa palabra, la imagen que necesito. Las palabras y las caras que pululan en todos lados valen tan poco, tan devaluada es su moneda. Es entonces cuando surge la música, como diría Walter Benjamin, atrae este arte la mágica aura que conjura el dolor, conjura el deastre y lo torna en tiempo y espacio sagrados, ritual, liturgia. Hoy pienso en mis propios problemas y los del mundo, no puedo hacer nada, solo escuchar, en realidad eso es el Padre de la Luz, eso es el Tao, eso es conocer.

Me gustan las voces femeninas representando el dolor y el consuelo. Aquí van tres joyas que pueden exorcizar la maldita pena de soportar la existencia material y los dementes regentes que insisten en fomentarla, a esta altura quien sabe para qué.




Dead Can Dance, The Host of Seraphim. Lisa Gerard debería cantar esto en una catedral, frente a obispos, rabinos e imanes encadenados, como la fiscal de un tribunal.



Gorecki, Symphony of Sorrowful Songs, inspirado en una carta de una niña de 18 años asesinada por la Gestapo.



Richard Strauss, Im Abendrot, la compuso al finalizar la Segunda Guerra Mundial como parte de las Vier letzer Lieder para voz y orquesta, al contemplar el horror de su patria aniquilada por la guerra. En la serie Leaving Home dirigida por Simon Rattle sobre la música contemporánea aparece esta canción de fondo mientras vemos un footage de la dramática retirada de las tropas alemanas del frente ruso. Verlo fue curioso, como un deja vu, no puedo explicarlo, no puedo ...

Sunday, September 19, 2010

Top ten bicentenario del rock chileno según un índigo perplejo














Así es amigos míos, no puede escapar este servidor de las celebraciones, destellos y perplejidades que dejan constatar que nuestra querida larga y angosta faja, etc. etc. cumple doscientos años. Ese es Chile, un país tan joven, tan trágico, tan eterna promesa, tan patriotero y tan anglófilo, que le gusta decir OK y decir ya po, que se come la tremenda empanada con pebre y una hamburguesa de Fart Donald's sin ningún complejo. Lindo país con vista al mar, como se titula aquella célebre obra del Teatro Ictus, país complejo, marcado por la tragedia social, que alguna vez la oligarquía del novecientos quiso vender para comprarse algo más chico cerca de París, como nos cuenta Vicente Huidobro. Chile mosaico, bajo un mestizaje que odia y unas genealogías perdidas en Europa Central que tan desesperadamente quiere rescatar, Chile pariente pobre de la OECD, Chile casa pituca en un barrio feo, léase el cono sur. Chile de Pablo de Rokha, Enrique Lihn, Nemesio Antunez y la Violeta... y Chile de O' Higgins, Portales, Pinochet, los Huasos Quincheros y el Cardenal Medina. País beato, que a la sordina y entre gallos y medianoche conjura el calor del sexo y el puñal. Chile, más desarrollado de lo que piensan los gringos, más atrasado de lo que pensamos nosotros mismos. Así, caótico, infantil, arrasado por tierra, mar y aire, con sus mineros atrapados bajo tierra y escrúpulos empresariales, ese país que tiene en sus entrañas a un Arauco aún no domado, ése es mi país, y lo quiero pese a todo.

Simplemente, para cerrar, algo de lo que considero el mejor rock chileno. No pongo números por jerarqía, esa pega hágala usted, signore lector. Espero publicar otra entrada sobre la música contemporánea nacional y sus notables compositores e intérpretes, o nuestro aún más desconocido y sorprendente folklore.



1.-Akineton Ritard, una de aquellas bandas chilenas de avant rock que son más famosas afuera que acá.



2.- El gavilán, Obra maestra original de Violeta Parra versionada por Los Jaivas en uno de sus mejores discos "Obras", de la Viola, claro... Cuenta un músico que la vio tocar esta pieza increíble, sola, triste y pobre en La Vega Central, magistral...



3.-Electrodomesticos, Yo la quería, notable, en su mejor época, los '80. Querían imitar a Brian Eno y les salió esto...



4.- El vals, una chochera personal, canción poco conocida del mal comprendido álbum La cultura de la basura de Los prisioneros , compuesta e interpretada por Claudio Narea, un rockero de verdad, ex vecino mío.



5.-Los Tres tienen canciones francamente notables, esta es una de las que considero simplemente de lo mejor, junto a Traje desastre y Déjate caer...



6.-Podría haber elegido cualquiera de Congreso, no encontré "Arco iris de hollín", uno de sus clásicos. Cacharpaya es una buena opción.



7.- Los bunkers, Canción para mañana, cómo no emocionarse...



8.-Elegante canción de Angel Parra Trío (la única que tolero de estos sangrones), cerró los noventa...



9.-Christianes, Mírame sólo una vez, ya sé lo que me van a decir, pero debo decir que suena bastante adelantada a su época, mezcla viciosamente una onda Cocteau twins con canciones de animé, cómo no me va a gustar! ( ¡Qué linda la solista!, ¿qué será de ella?) Siempre he confesado mis aficiones musicales esquizoides.



10.-Suite Recoleta, el tema más hermoso de la banda chilena más extraordinaria, Fulano, compuesta por el maestro Jaime Vivanco, quien murió extrañamente el mismo día que el gran Gato Alquinta.

Reclamos y aplausos por este playlist, welcome!!! Y viva Chile mieeerdaaa!!

Friday, July 23, 2010

Índigo perplejo o cállate y toca tu propia música















Bien, ya era tiempo amigo lector, de compartir contigo algo de la música que he hecho. En el link que te doy más abajo hay algunos temas de un proyecto que hice en 2006, se llama Índigo Perplejo y era un grupo pop virtual aparentemente trivial y ligero. Hoy por hoy trabajo en música muy diferente, pero este fragmento de mitología individual ya ha alcanzado cierta madurez para abandonar el calido fogón de mi disco duro y salir a las tinieblas crueles de allá afuera. Juzga tú el resultado. Transcribo las liner notes de este trabajo, homónimo, compuesto entre 2003 y 2006:


La música que vas a escuchar corresponde a una especie de representación entre irónica y nostálgica de un formato de música popular. A partir de una estructura análoga al sistema lingüístico, generé un conjunto altamente concentrado y discreto de bajo piano y batería, el cual, más algunos instrumentos adicionales muy acotados (mellotrón, guitarra, etc.) “interpreta” una colección de canciones que, en su mayoría, están basadas exclusivamente en do mayor, recordando, obviamente la idea de Schoenberg o Kachaturian de que aún puede hacerse mucha música en base a esta clave. De esta manera, implicando el principio demultum in parvo , quise recrear un objeto cultural hoy por hoy en devaluación y, por ello, sujeto desde ya a ser rotulado de pieza de prestigio o arqueología popular y, por ende, digna de ser imitada, recreada o remendada, según el estado promedio de nuestro sentido del humor. Refrito de neoclasicismo, si se quiere, en base al folklore urbano en sus más restringidas posibilidades, llevadas a, espero, sus límites.

En general, mantuve el ensemble de trío por todo el disco salvo en dos tracks: “País de nieve”, inspirado en la novela de Yashunari Kawabata que es básicamente un solo de teclado y “El enemigo”, el único tema que incluye texto y está extraído de un discurso de George Bush en el que éste cita el Salmo 23. Este tema lo compuse en plena Guerra de Irak, cuando Donald Rummsfeld calificaba a cualquiera que abiertamente estuviera en contra de su “santa cruzada” como enemigo…


Para armar mi grupo pop virtual se utilizaron sintetizadores, secuenciadores, samplers, y editores de audio y se compuso en partitura la música nota por nota, todo ello elaborado artesanalmente entre 2003 y 2006, buscando la máxima fidelidad timbrística posible de los instrumentos aludidos. Para añadir el necesario contraste se usaron algunas técnicas aleatorias de mezcla y modulación. Este proceso, a medio camino entre propuesta de discusión intelectual, placer solipsista y aprendizaje por necesidad, me llevó a asumir todos los roles de producción, composición, edición y masterización, con todos los errores que ello conlleva y de los que, en definitiva, surgen las mejores ideas.

Rescatar el estudio de grabación como instrumento y recrear nostálgicamente un formato hoy en vías de extinción ha sido todo un desafío, espero lo disfrutes.

El autor

Evidentemente Mauricio Kagel, Zappa y The Residents surgirán fácilmente como factores intertextuales, oh, auditor posmoderno agnóstico en cuanto a originalidades varias, en fin, mejor me callo, aquí está el link, I have my nerve:

http://www.purevolume.com/AndrsLpezUmaa

Monday, March 01, 2010

Unas palabras flameando entre las ruinas



Por lo visto algunos medios- y uno que otro tweetero paltón -siguen mirando la tragedia del Terremoto de Chile como si estuvieran sentados en el balcón de su casa tomando un mojito.
¿Qué es lo relevante para los medios? ¿Lo excitante del saqueo o la completa indefensión de las víctimas? Insisto una vez más aunque no me lea nadie y estén mis compatriotas mareados por la ola de (des)información: A ver si despertamos del ensueño neoliberal, es francamente divertido cuando quieres cuestionar este estado de cosas, aquellos mofletudos propagandistas de las delicias del FMI te tachan de resentido, fácil táctica para envenenar el pozo y no debatir en serio.

Dejen de pensar que la horda de rotos va a asaltar sus cómodos paraisos artificiales y de una buena vez organícense para ayudar a quienes perdieron a sus familias o sus casas y enseres.
Pensemos en las víctimas y su completa indefensión por falta de una política seria antisísmica... son un par de pueblitos del sur no Santiago. ¿Qué le importan al gobierno o a los oligiopolios que mandan de verdad un par de caletitas perdidas al sur del mundo? No había negocio en Pelluhue, Iloca, Dichato, Curicó o Constitución para el resto del Chile neoliberal y arrogante que sólo prospera en base a commodities de corto rédito y miope visión de país. Los políticos y la tele se disputan la carroña y ordenan a las aún estupefactas personas que vuelvan a trabajar a la brevedad, mientras celebran bajo cuatro paredes las licitaciones de construcción que los hará aún más ricos.

Recuerdo dos canciones en esta hora álgida, triste, extraña: Una es The Ghost Trade de Camberwell Now, la banda que Charles Hayward tuvo después de This Heat, es de 1986, pero qué actual suena. Véase el coro final del tema, cuya versión completa es increíble:

Empire State Building Society
Keeping the Faith
There's no reason to despair
We are only building on thin air.

O esta otra, The Song of The Monopolists , del incendiario álbum de Art Bears, The World as It Is Today (1980). Pequeña obra maestra del trío de Fred Frith, Chris Cutler y Dagmar Krause:

Keep calm!!
The small ones will go down
The air will clear
The strong will sweep the weak ones
The timid ones will
Disappear.


No me quedo con la imagen de nuestra bobalicona presidenta abrazada por Lula o la estudiada contrariedad de Amaro Gomez Pablos y de la alcaldesa tontorrona de Concepción transmitiendo el desvalijamiento de un supermercado de D&S, me quedo con este chileno de verdad en esta foto increíble que es el símbolo, como todo símbolo que se precie de tal refleja una contradiccón poderosa, elocuente e inolvidable: Las ruinas lo rodean, saca una bandera mugrienta, rota, la muestra entre orgulloso y perplejo, como un moderno Laocoonte, como un anónimo Julio César apuñalado por la doble daga de la naturaleza y el país que ya no lo acoge. A este héroe anónimo le dedico estas palabras flameando entre las ruinas.

Obtenga estas joyas de la música donde siempre:

http://www.rermegacorp.com/

Ayuda a Chile

http://www.tonic.com/article/chile-quake-2010-how-you-can-help-donations/

Hay más sitios, mándenme un email si quieren saber cómo ayudar.


Thursday, February 18, 2010

Los dioses, el viento y las melodías





Escribo en mi balcón, mientras una brisa del verano que pronto ha de irse revuelve los árboles, el cálido agitarse de las hojas dibuja a veces siluetas, semblantes de forma vagamente siniestra, como si fueran viejas deidades de antaño que a veces se asoman en la inercia o la ansiedad del inconsciente donde todavía moran como si todavía tuvieran algún vago interés en nosotros, los mortales. Creo que me miran también, con esa mezcla de curiosidad y desconfianza de la que siempre presumen en las mitologías. Pareidolia lo denominan esos magos del lenguaje que son los psicólogos, ver donde no hay nada que ver, a la manera, inducida, claro, de los archiconocidos trompes d’oeil. Al igual que los dos OVNIS que vi la noche de año nuevo (yo que no creo ni en platos voladores ni hombrecillos verdes y por primera vez para estas alegres fiestas no había bebido ni una miserable gota de Cointreau) aparte del alarmante hallazgo de unos extrañísimos insectos híbridos de araña y escarabajo en nuestra casa junto al mar, creo haber hecho este feliz hallazgo de siluetas insólitas también en los azulejos de las paredes: Hace poco Don Quijote y Sancho dialogaban con un sátiro flemático y una pareja consistente en un calvo de circunferencial cabeza y una dama de honor de María Antonieta se besaban hasta que mi noble mujer puso fin a este extraordinario (y quizás vago reflejo adúltero, como saberlo) hallazgo con el lavalozas, bajo la égida de la higiene de la que tan orgullosa está. Su paciente complemento pragmático a mi perpleja semidemencia quizás sea el concepto posmoderno de la pareja feliz.

Claro que la música puede hacer aparecer estas y otras imágenes sobrenaturales ante nuestra hiperconciencia ¿Puedo terminar esta breve nota estival sin mencionar dos arrebatadoras fuentes de asombro y figuración demoníaca? Ahí está Le Sacre du Printemps de Stravinsky, que sigue excitando mi sangre, como lo hizo quizás con la del aterrado y pusilánime Lovecraft, que comprendió la subterránea potencia de esta música que no es de este mundo, quizás más de lo que el mismo Stravinsky se atrevió alguna vez a confesar. Y cómo no Uaxacatum de Giacinto Scelsi. Escuché, como se subtitula “la historia de una ciudad maya abandonada por sus habitantes” (antes del 2012 estos maestros ya sabían de apocalipsis parece) sólo dos veces, no he podido, no me he atrevido a hacerlo nuevamente… tal es el impacto, el poder, las visiones, los dioses asomándose a la manera de ondas sonoras, y yo, ecce homo, tan cobarde a veces como para recibir su abrazo fatal, glorioso y definitivo.

Los rostros vuelven a recrearse en el vaivén del aire; un enorme puño se agita amenazándome, el demonio que lo dirige ríe con astucia, quizás hasta le caigo bien…