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Thursday, October 11, 2007

El arma cargada de John Cale II




Previously...en Los Espacios Inquietos...

Sí, volví, pero recojo el guante, me dicen que el blog es muy largo, una bella amiga sugiere, “escribes haaarto”. Mal presagio en la era del condensado y del prepicado. En fin acometolavigorosasíntesis...


A comienzos de los ’70, John Cale produce el disco Marble Index de Nico. La belleza gélida de sus letras, la conmovedora voz de contraalto de Nico, sorda de un oído y a punto de desafinarse a cada segundo, sumado a los exquisitos arreglos de Cale que toca todos los instrumentos, salvo el armonio que Nico usará hasta el final de su carrera, nos llevan a una sensación doble de vértigo y cercanía con lo sublime, aura, como diría Walter Benjamin, como al contemplar esas clásicas y distantes estatuas griegas, que una vez que las miramos no podemos olvidarlas jamás

Para 1973, Cale está de vuelta en Gran Bretaña y graba el que ha sido considerado el mejor largaduración de su carrera, Paris 1919, letras bellas aunque crípticas, que toman como modelos a Dylan Thomas, Graham Greene (hay un tema homónimo en el disco) y la película Sunset Boulevard. Cale ha sugerido que temas de alta política se tratan crípticamente y eso habría originado toda una persecución en su contra (tengo mis dudas, pero en fin...). Aún así creo que en este disco, Cale logra una factura estética de calidad excepcional, The Wire lo incluye entre los 100 mejores discos de la historia ( y del que el mundo no se enteró) Son nueve temas de pop perfecto, sabia y sobriamente arreglados y sus melodías las llevamos en la cabeza por días, como las de Robert Wyatt o el Nick Drake de Pink Moon. Así ocurre con la “sinfonía de bolsillo” que da título al disco, una especie de out take de Pet Sounds a la inglesa, un estribillo de gran belleza -que creo basado en la leyenda del diablo con el tambor de hierro-, un fraseo estrófico elegante acompañado de un notable staccato de cuerdas que cede paso al remanso orquestal de un puente dominado por un solemne corno. La complejidad orquestal también aparece en los juegos rítmicos de A Child Christmas in Wales y la desesperada Plain Wheel of Fortune, aunque la tranquila e irónica Hanky Panky Know How y el inolvidable y sencillo fraseo modulado de Andalucia aportan al Cale baladista e íntimo, quien en Half Past France confesará la contradicción del hombre que está en todas partes y ninguna, a quien finalmente la gente siempre acaba por aburrirlo. No sé por qué me recuerda a alguien...

A mediados de los ’70, sin embargo, la imagen dandy que Cale muestra en Paris 1919 cede paso al desgarrador y torturado rockero de discos como Fear, Slow Dazzle o Helen of Troy, que brillará quizás más que nunca en canciones inolvidables como Choral Moon, I´m not the Loving Kind, Búfalo Ballet, Emily o Close Watch ( se me parte el alma cuando las escucho, ¡¡como tan masoca!!). Pero junto con ello aparece el guitarrista podrido y maldito de Sabotage, la terriblemente autobiográfica Guts, el grito primario y demoníaco de Leaving It Up to You o Mercenaries Ready For War, la ironía sensual de Helen of Troy, Pablo Picasso, Dirty Ass Rock’ n Roll, etc.. Enmascarado como un Jason Vorhees con overol y una guitarra PRS o con un casco de seguridad y megáfono en mano, inventará el shock rock antes que Alice Cooper y el gordito trucho de Ozzy (sí, señora nuestro galés luciferino, que aprendió a tocar el armonio en una iglesita local de Swansea, fue el primero en decapitar un pollo en el escenario) Cale viviría fielmente el prototipo del poeta maldito, el danzarín dionisíaco al borde del abismo, compitiendo en un certamen sin fin de infamia con Lou Reed, supongo, y con sus propios demonios de infancia galesa. Serán casi 15 años de rock demoníaco, visceral, pero de calidad inigualable. Vendrán, era que no, las drogas, el alcohol, la paranoia y las peleas con su banda y su esposa. Pero hacia 1989, Cale, desintoxicado, estará de vuelta con nuevas obras maestras, Words for The Dying con Brian Eno, Fragments of a Rainy Season en 1992, con el maestro solo al piano, conmoviendo y erizando los pelos en el primer disco unplugged de los ’90, el sorprendente Hobo Sapiens de 2003 con el notable Look Horizon, una extensa y celebrada seguidilla de OSTs (American Psycho interalia) y música de cámara, etc etc.

Léase su autobiografía What´s Welsh for Zen, (¡¡con portada de Dave Mc Kean!!) para más detalles, y escúchense sin dilación sus obras. Max Ernst decía que la belleza será convulsiva o no será. Cale eligió, para felicidad nuestra, lo primero.

PD 1: En una lenta tarde de invierno veo a un grupo de niños pequeños saliendo de un jardín infantil. Imagino a John Cale a mi lado, cantando ensimismado Taking my life in your Hands, esta bella canción de sus discos más notables Music for a New Society:


The children are all leaving school today
Mama said, don't worry, I'll be back one day
The blue men in uniform smiled and waved goodbye
She was hiding those tears in her eyes


Roll up the history books, burn the chairs
Set fire to anything, set fire to the air
They're riding to begin and running at the end

'Cause mama said, you take your life in your hands
Taking your life, your life in your hands
But don't take your life in your hands like I did
I don't feel so bad, and always look forward with hope
Forward and hope that the children will always be there

Cancel the day, cancel the night
Cancel the day, cancel the night
'Cause who could be watching when she steals and runs away

Full of hysterical laughter, and say
Mama, mama, I've left school today
I hope I get to see you in that funny school far away
But those gentle men in blue, and those in grey

Say I'll never, never see mama again
'Cause she took those lives in her hands
Yes, she took all those lives in her hands
Yes, she took all those lives in her hands

But let me wonder, what was there left in those hands?


PD 2: Para coleccionistas, connoseurs y curiosos de toda calaña: En la televisión pública de internet que se llama youtube hay un par de videos del reencuentro entre Nico, Cale y Lou Reed en el Barbican, en 1972, hacen covers de viejos temas de la Velvet. Nadie se haga falsas expectativas, es apenas un registro tímido y negligente, sello de la fatal distancia entre dos genios que no pueden soportarse, y entre ambos una mujer que los observa desde ya muy lejos, atrapada en su propio paraíso lisérgico.


Hipertextografía:
(Con voz de presentador televisivo chanta)
Gracias a los milagros de blogger y youtube, con ustedes: John Cale y su célebre relectura de "Heartbreak Hotel":


Tuesday, February 13, 2007

El arma cargada de John Cale I

Con The Velvet Underground, dándole al bajo, nuestro músico galés favorito

Deja que haya rock

En alguna oportunidad Peter Gabriel declaró que una de las máximas atracciones que el rock le proporcionaban era sentarse al piano y gritar lo que fuera por horas. Es que en ello reside ciertamente el sentido básico del rock, música dionisíaca por excelencia, el propio sentido obsceno del término en slang negro lo evidencia, música desenfrenada, telúrica, catártica, como cualquiera puede apreciarlo yendo a un concierto, y que escandalizó en su momento y aún lo sigue haciendo al establishment que tanto vela por la moral y las buenas costumbres… mientras expolian y fornican en lo secreto.

Quizás al ser expresión física e íntima refrendada socialmente el rock tiene y tendrá una larga vida, se lo dijo en la cara Neil Young a los punks. Más aún, al ser telúrico y raspar las puertas de las emociones y deseos profundos de los hombres es perfectamente lógico hablar de música demoníaca. Pero repito que no lo uso en el sentido pudibundo de los propagandistas cristianos ni menos en la jerga impostada del pseudo rock satánico, variante de teatrillo a cargo de tipos guturales y desafinados que ni siquiera saben qué significa el nombre del arquetipo del mal y que les sirve sólo para llevar rubias a la cama. Pienso en el daimon griego y en sus ecos nietzcheanos, la energía desaforada que brota desde los sentidos impulsando al hombre hacia las fronteras de lo racional, reencontrándose con sus raices naturales… y con las otras… que quizás son las verdaderas.

Por supuesto que en manos de los gerentes y mercachifles gran parte de la música rock de hoy en día es mero placebo enlatado y con cada vez más fecha cercana de vencimiento. Es divertido escuchar bandas cada vez más jóvenes ruidosas e irresponsables en sus primeros pasos, luego devenidos en deprimidas y exhaustas pandillas de zombies, apenas pisan su primer estudio profesional y viendo toneladas de dólares a cambio de ver sus canciones enteramente maquilladas y remodeladas por algún productor hot, especies de Phil Spector con resaca. Pero hastía rápido. “A tu vida le falta rock”, farfulla una radio chilena por ahí, y como no me interesan los clones aburridos de Led Zepellin o Axel Rose vuelvo al rock de verdad… y ahí me encuentro con el adusto vozarrón torturado de John Cale.

Esperando al hombre

John Cale… ese genio galés que dio junto a Lou Reed una de las más grandes formaciones de la historia: The Velvet Underground es un referente para hablar de esa faceta telúrica, demoníaca del rock de verdad, una música que eriza la piel, violencia de lujo, artículo de primera necesidad. Espero argumentar exitosamente por qué creo que hay que buscar en John Cale y no en otros esa base “maldita” del rock.

Pianista inspirado y violista virtuoso y arriesgado, ex estudiante de un Xenakis algo ofuscado por las intenciones destructivas de su alumno, llega a la siempre enfebrecida ciudad estado de Nueva York. Prontamente se da a conocer interpretando la infame Vexations de Eric Satie, organizada por John Cage a mediados de los sesenta, esa partitura burlona que debe repetirse 840 veces logró notoriedad, enseguida Cale es invitado por Lamonte Young en el célebre conjunto que lo unió a Tony Conrad, Angus Mc Lise, The Theater of Eternal Music según la nomenclatura algo hiperbólica de Young, The Dream Syndicate según Conrad quien entablaría demandas contra el autor de The Turtle, His dreams and Journeys por la decisión de éste de ocultar las cintas de los primeros intentos de lo que hoy conocemos como minimalismo: repetición, líneas suspendidas de cuerdas senza vibrato que se prolongan por largos minutos, drones extendidos, nuevas técnicas de vocalización, búsqueda de nuevos sistemas de afinación que darán origen al interesante sistema de Just Intonation caracterizan a esta formación. Tras numerosos impasses entre Young, su esposa Miriam Zazeela por un lado y Conrad y Cale por otro, éste último toma contacto con dos personajes claves: Andy Warhol y Lou Reed. Con ellos viene el rock, el arte pop, new york y todos los fantasmas y excesos que vivir allí conlleva. Pienso que es cierto que Young es el gestor de un sonido único y un sistema que debiera dar más rendimiento estético a futuro, pero no puede desdeñar la colaboración de Cale y Conrad en sus etapas preliminares, la creación colectiva no siempre es mala.

Descendiendo a los subterráneos de terciopelo

Ignorados en su tiempo, rescatados, algo tarde, hoy, los Velvet fueron vistos como una curiosidad más del por entonces pintoresco Warhol, incluso bastante prensa creía que el gran artista pop era el guitarrista. Fue sí productor del primer disco y autor de las portadas de éste (la famosa y fálica “banana”) y del segundo disco. Creo personalmente que la música de Velvet Underground terminó siendo más actual y vital que mucho del abúlico hippismo psicodélico de la costa oeste. Cale y Reed integraron una sociedad autoral altamente meritoria y productiva, la bochornosa salida de Cale de la banda al comenzar el año 1969, fruto de la egomanía de Lou Reed (que existe y en cantidades siderales, digámoslo) acabó con lo que habría sido una gloriosa actualización de una dupla genial de compositores estilo Lennon Mc Cartney: Al brillante talento poético y a la fuerte vena rockandrollera de Reed se unía la sofisticación arreglista de Cale y su gran fuerza interpretativa en viola, bajo y teclado. Clásicos como Heroine, Venus in Furs, White Light White Heat hacen un creativo uso de la repetición y los drones, Sunday Morning, Stephanie Says , I’ll Be Your Mirror o All Tomorrow Parties son la muestra de lo que una canción pop perfecta puede dar, European Son y Sister Ray exaltan la saturación y el feedback como nueva herramienta compositiva y no como residuos de torpeza en la ejecución, como se creía hasta entonces. Claro que Hendrix también la usa, pero más bien como accesorio, el primer Velvet basó la totalidad de su estética en el ruido. Notable en este último tema es el duelo entre la guitarra de Reed y el órgano de Cale, claro comentario sonoro de lo que ocurría entre ambos alguna vez buenos amigos.

Cale ha dicho que la Velvet buscaba el caos, sus conciertos eran la prueba más ferviente de ello: Tocando a tope de volumen basándose en la repetitiva y monótona base rítmica de la batería de Moe Tucker y la guitarra de Sterling Morrison y las furiosas improvisaciones de Reed y Cale, The Velvet Underground causaron consternación, refrendada por sus ropas negras, actitud deadpan y sus letras urbanas y fuertemente provocativas (queda más que claro con la citada Venus… o con la malentendida Waiting for The Man, titulada así supongo para ocultar el explícito sentido del título) . Rock en estado puro, por tanto, pero desligándose de la veta clásica, la parte negra, logrando crear una versión íntegramente blanca por vez primera, siempre sensual, siempre intenso, mas dejando un lado el blues y el soul y buscando un trance descreído e irónico, buscando abrir las puertas del subconsciente, no a través del letargo de los trips lisérgicos californianos sino del drama suburbano de una generación que tuvo que liárselas en serio con el mundo real cerca cada vez más de debacles financieras y crisis energéticas. The Velvet Underground revelaba la pulsión del deseo furioso, reprimido por una civilización pulcra y ordenada refugiada en concreto y racionalidad económica, cobardemente transada en narcotráfico y sexo pagado. Así, a diferencia del hippismo The Velvet no evitó sino que reveló y encaró atronadoramente esa evidencia. Rock no sólo era amor también odio. No es raro que todos los punks los aclamaran como padres fundadores (junto a MC5 y The Stooges, producidos por Cale, aclaremos) No fueron bien recibidos en los años de paz y amor, el verano del amor no tenía espacio para estos tipos tan perturbadores de la ilusión del flower power.

Cale es expulsado por Reed como dijimos a comienzos de 1969 y éste se lleva, creo yo, los mejores ingredientes del sonido de The Velvet Underground. Pese a que Reed logra firmar gemas como Pale Blue Eyes o Beginning To See The Light, falta en los discos posteriores la crudeza y el vanguardismo que indudablemente eran parte del sello de Cale.

La iglesia de dos miembros

Pronto éste obtendrá un contrato discográfico y lanzará tres discos iniciales que provocarán el desconcierto de sus fans, actitud fomentada por un Cale siempre renuente a transar y convertir su arte en fanfarronadas de crowdpleaser (qué buen término gringo). Vintage Violence , notable metáfora, por lo demás, trae el country rock y bellas baladas en un Cale que se niega a reeditar el sonido de la Velvet, The Academy in Peril contiene composiciones de música docta de Cale, - sospecho que las tenía guardadas desde hace tiempo- y luego se une a Terry Riley (sí señor, el mismo) para grabar el histórico e ignorado Church of Anthrax. En el track del mismo nombre reaparece por primera vez el bajo reverberado que Cale usaba con la Velvet, pero al servicio de las escalas cíclicas y múltiples de Riley. El resultado es un disco que media entre el jazz modal de Ides of March, con Cale en la batería (!) y una particular híbrido entre romanticismo tardío y minimalismo, especialmente en la bella The Hall of Mirrors in the Palace at Versalles, las sutiles líneas cíclicas del saxo soprano de Riley alternan sabiamente con un piano liederístico que Cale ejecuta pasionalmente como pocos. The Soul of Patrick Lee es la discreta canción que cierra el álbum pero que anticipa la notable trilogía que Cale grabará para Island Records: Paris 1919, Fear y Slow Dazzle, donde tendremos la radiografía más profunda de este gran artista que los medios insisten flojamente en soslayar.

Continuará…

Bonus track estilo "joya", Sunday Morning, cortesía-de-Youtube:


Hipertextografia

El mejor fansite de John Cale
http://www.xs4all.nl/~werksman/cale/

Fansite de The Velvet Underground
http://www.velvetunderground.com/

In espagnole
http://www.ivys.es/babilonia/velvet.htm

Sunday, November 19, 2006

Crooning on this damn planet Earth




A propósito de una antología de nombre similar, Crooning on Venus hecha por David Toop para el sello alguna vez independiente y hoy vendido Virgin, me propuse compilar una serie de canciones que de alguna manera han acompañado la historia de mis obsesiones personales, ¿acaso Roland Barthes no ha definido así la literatura? y como yo soy un convencido más de que la vida es tan irreal tan onírica como una novela, que mejor que montar una imaginaria banda sonora que ilumine, oscurezca, corrija y aumenta nuestros pesares, errores y breves alegrías. Quizás la dé a conocer del todo (es larguísima, jefe) , quizás no... lo que me interesa ahora es precisamente el concepto que la inspiró.

El término anglófilo “crooner” me gusta en exceso, lo que atenta contra la hobjetividad tan cara a todo hintelekutal criollo. Es éste el viril relator de infinitas penurias y desengaños personales. Pariente creo yo del cantautor, pero más envuelto en la neblina etílica de un bar de madrugada que los predicamentos de la selva de cemento o la pradera manchada de explotación del hombre por el hombre. Esas son las clásicas historias acompañadas de vapores dionisíacos destilados o directamente robados de las uvas, que tan bien inducen a la reverie, como dicen los franceses, que tanto saben de estas veleidades.

El crooner tiene una larga descendencia, como el dolor que lo inspira. Ahí están Frank Sinatra, Engelbert Humperdnick, Charles Aznavour, Leonard Cohen, Peter Hamill o Tom Waits para demostrarlo. Muchos de los llamados songwriters adoptan a sabiendas o no este rol esta máscara o persona, (sinónimos, buen hombre) como una especie de encarnación arquetípica. Lo que distingue al crooner de la imagen clásica del poeta romántico a la Bécquer, por ejemplo, es que configura un discurso que es sufridamente confesional pero misteriosamente distanciado por una ácida ironía, un Hamlet que crea un pequeño teatro del cual se burla. Y más que recorrer una biblioteca impostando lágrimas es la experiencia la que lo provee copiosamente de ellas. Pero estas lágrimas no brotan de una mimesis espontánea sino autorreflexiva. Lloro y canto que estoy llorando. Convierto mi sufrimiento en una posición universal del hombre ante las cosas a través del arte y así trasciendo... o me salvo. Así, Robert Wyatt ese caleidoscopio secreto y glorioso tantas veces lo hizo pero creo que es más claro que el agua en Signed Curtain del primer disco homónimo de Matching Mole:

This is the first verse
The first verse
The firstFirst verse
And this is the chorus
Or perhaps is a bridge
Or just another part
Of the song that
I am singing
Never mind
It doesn't hurt
And only means that
ILost faith in this song
'Cause it won't help me reach you...


Leonard Cohen, aquel vate glorioso registra en Hallelujah:


Now I've heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don't really care for music, do you?
It goes like this The fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah
Hallelujah Hallelujah

Una ironía semejante, pero dentro de su propio rol socialmente aceptado de músicos lo dan los Tindersticks en su balada homónima que aparece en su disco, que curioso, Curtains:

Taking turns having our photos taken
Sitting in front of smoked windows
Decanters of cheap whiskey in our hands
Drive into Manhattan on a date with a starlet who's just talent
That's what people pay the money to see
Who are we to argue?
Five hours now it's been going on
And still we're watching all of it
Can you really believe all this?
Can he really lie in bed at night and marvel at his own genius?
When do you lose the ability to step back
And get a sense of your own ridiculousness?
They're only songs

(Ideal para sangrones como Noel Gallagher)

John Cale y Lou Reed brindan la metapoesía más desgarradora en la autobiografía de su desaparecido amigo Andy Warhol en el muy recomendable Songs for Drella. Cada canción es parte a la vez de un responso y un respetuoso ajuste de cuentas. En el último tema Reed canta acompañado por Cale que lo hace a través de un contrapunto sublime con su viola:

Hello it's me, that was a great gallery show
Your cow wallpaper and your floating silver pillows
I wish I paid more attention when they laughed at you
Hello it's me
"Pop goes pop artist," the headline said"
Is shooting a put-on, is Warhol really dead ?"
You get less time for stealing a car
I remember thinking as I heard my own record in a bar
They really hated you, now all that's changed
But I have some resentments that can never be unmade
You hit me where it hurt I didn't laugh
Your Diaries are not a worthy epitaph
Oh well now Andy, guess we've got to go
I hope some way somehow you like this little show
I know it's late in coming but it's the only way I know
Hello it's me, goodnight Andy
Goodbye, Andy

Y last but not least, el inolvidable Phil Ochs, ese cantante gringo, amigo de Victor Jara que tuvo el coraje de ser allendista en plena era Nixon-Kissinger, asesinado en vida por la CIA y que acabaría colgándose, solo, abandonado y despreciado por todos, como los antihéroes de Onetti: El crooner también puede ser el fruto extraño que pende del árbol seco en medio de la plaza capital, pero este Cristo laico y descreído acaba absolviéndonos con su canción. Así revivimos, y nuestros sueños son más reales que lo que este mundo apenas si puede ofrecernos. Transcribo la canción íntegramente, Rehearsals for Retirement:

The days grow longer for smaller prizes
I feel a stranger to all surprises
You can have them I don't want them
I wear a different kind of garment
In my rehearsals for retirement

The lights are cold again they dance below me
I turn to old friends they do not know me
All but the beggar he remembers
I put a penny down for payment
In my rehearsals for retirement

Had I known the end would end in laughter
I tell my daughter it doesn't matter

The stage is tainted with empty voices
The ladies painted they have no choices
I take my colors from the stable
They lie in tatters by the tournament
In my rehearsals for retirement

Where are the armies who killed a country
And turned a strong man into a baby
No comes the rabble they are welcome
I wait in anger and amusement
In my rehearsals for retirement

Had I known the end would end in laughter
Still I tell my daughter that it doesn't matter

Farewell my own true love, farewell my fancy
Are you still owin' me love, though you failed me
But one last gesture for her pleasure
I'll paint your memory on the monument
In my rehearsals for retirement

(Si no sabe inglés, ¡¡aprenda!!)

Playlist croonístico: Es más largo, y el orden de aparición estrictamente aleatorio. Varios autores aparecen con más de un tema, pero prefiero algo de suspenso para más adelante si es que todavía quedan hipotéticos lectores de este enrevesado blog:

1.-Suzanne (Leonard Cohen): Puedo asegurar que una noche de verano estuve con ella...
2.-Memories (Robert Wyatt): ¿Quien no llora con ese solo de violín de Fred Frith?
3.-Life on Mars? (David Bowie): “Mira a los hombres de la ley golpeando al tipo equivocado”...
4.-Half Past France (John Cale): Sí, John, a mi también la gente me aburre todo el tiempo.
5.-Old and Wise (Alan Parsons Project): La terrible anagnórisis de la sabiduría a las puertas de la muerte y un solo de saxo final imposible de olvidar.
6.-Song to the Siren (This Mortal Coil): Liz Fraser y David Lynch se me aparecen en sueños, todavía no puedo creer que Lost Higway exista.
7.-Seaweed (Tindersticks): Al borde del mar, recojo piedrecillas para tu fantasma...
8.-Epitaph (King Crimson): El destino del cual creemos huir, siempre vuelve
9.-By this river (Brian Eno): No creerías lo que me pasó al borde de esas aguas...
10.-Dark Matter (News From Babel): Lindsay Cooper y Chris Culer siempre nos han regalado gemas del más puro valor vanguardista, pero esta increíble balada mid tempo une el cielo y el infierno en tres minutos.
11.-Sunday Morning (The Velvet Underground): ¿Oyes esa voz que te llama en la calle? Amigo mío, no te des vuelta...
12.-Lucky Day (Tom Waits): ¡Es que el consejo que le da el padre al hablante es de antología!
13.- From Now On (Supertramp): Desde siempre sólo fantasía es lo que se puede vivir...
14.-Sexy Sadie (The Beatles): ¿Que tan grande te crees, babilónica ramera?
15.-Perfect Day (Lou Reed): Tan solo no has estado, viejito, te lo aseguro
16.-Faith (The Cure): Claro que hoy por hoy, no nos queda más que eso
17.-Sometimes (My bloody Valentine) “No sé por qué mis pies huyen del suelo”, ¡genial!

PD prescindible: Se me acusará por millonésima vez de anglófilo desarraigado, sudaca resentido, etc etc. Para lo que me importa el accidente del nacimiento carnal...