Wednesday, October 31, 2007

Magma Fields For Ever (o una visita a Kobaiä para iniciados)


Parte I
Ataahk
Estoy de acuerdo, definitivamente la música de Magma no necesita NINGUNA vindicación para todo aquel que tenga mínimamente oídos, una vez oída la Zeuhl Muzik,- tal es el nombre de su increíble estilo-, o bien la amas o la odias, pero su calidad te será innegable. Como decíamos ayer –me gusta esta expresión unamuniana- burlarse o despreciar es fácil, es mejor entender, sobre todo si te has documentado algo para opinar. Digámoslo de una vez, para entender el discurso musical del francés por adopción y kobaiano de nacimiento Christian Vander, el auditor NECESITA tener un acercamiento previo a otras tradiciones musicales, una vez entendidas como éstas se integran en la original sonoridad del Zeuhl, entonces, lo aseguro, ya no le será sencillo a los duros del rock descalificarlo. La verdad sea dicha, he escuchado diatribas contra Magma en todas partes y de todos los tipos, de acuerdo, no es tu fácil y cómodo metal sinfónico a la Rush y su manga de clones, ni tu eternamente sufriente Pink Floyd, no, viejito, es música de verdad.


Announcement

Sólo te pido unos minutos, exasperado lector, dado que me he topado con tus “íconos” musicales (estoy super preocupado) para reseñar en qué consiste la mágica música de Magma. Christian Vander, notable, inspirado y sensible músico, estudió formalmente piano y canto, tuvo lecciones de trompeta nada menos con Chet Baker y su instrumento base, quizás el eje maestro de su sonido, la batería, lo aprendió a perfeccionar nada menos que con Elvin Jones, (sí, el mismo señores connoseurs de jazz que tan poco saben del mismo), que tocara los parches junto a John Coltrane, padre espiritual de Vander. Para aquellos que recién se incorporan a nuestras transmisiones digamos que Coltrane, ese magistral saxofonista, había pasado del cool jazz inflamado de cocaína de Miles Davis a una profunda búsqueda espiritual, que se refrendará en esas espléndidas visiones sonoras que son A love supreme, Stellar Regions, Meditations, etc. (Se dice que esta conversión del autor de Olé vino cuando vio en vivo a Sun Ra y a su sideman John GIlmore, el que tenga oídos para oír que oiga…), ¡cuántos músicos verdaderos no han descubierto el sublime vínculo de las vibraciones y lo trascendente!

Kobaiä Iss de Hundihn

Esa trascendencia, ese compromiso íntegro, ese amor devoto por la música marcarán a Vander de por vida. Decía un poeta que todos dialogamos con una vasta hermandad en nuestras cabezas. En la mente infatigable de Vander parlamentarán sus ancestros centroeuropeos, su admiración por las músicas de esos países, además de la presencia áulica de Wagner, Orff y el Stravinsky de Les Noces, que se coligarán a la fuerte influencia del jazz modal de Coltrane. Ello se reflejará en el trabajo rítmico, armónico y vocal, tan importante, de Magma, la banda que Vander crea tras la muerte de Coltrane, ( que lo deja devastado). Premunido de profundas ideas sobre el hombre y el cosmos, a los que siente amenazados por el apocalíptico abismo al que nos despeña la cruel ambición finisecular, Vander revestirá a Magma de una compleja línea conceptual. Nace entonces la historia de Kobaiä, planeta al que huyen los sabios de la Tierra tras una futurista autodestrucción, y a la que vuelven luego para intentar redimir, nace Kohntarkosz y su odisea para encontrar a Ehmenteth-Reh el Verdadero Maestro, nacen los Orks y las aventuras de Urgo y Gorgo, etc. Cada disco contará fragmentariamente estas historias, formando un todo, cantada en una lengua propia, el kobaien, la lengua para acabar con todos los problemas semánticos, como la definirá Klaus Blasquiz, ese gran partner de Vander, vocalista extraordinario, imprenscindible en las mejores alineaciones que Magma ha tenido por años (las que, por lo demás, incluye una lista del who is who del jazz francés, porque digámoslo, fue Magma ( con Gong, por cierto)la banda que dio inicio al auténtico rock francés… y europeo, lejos de la enorme –y aplastante- influencia del mainstream angloamericano).

El kobaien, como señala Vander, le viene por canalización cuando compone o improvisa, él no lo ha inventado o gramaticalizado a la manera del esperanto o el volapük , puede comprenderse, como acertadamente se ha señalado, como una variante idiosincrática del scat que usan los músicos de jazz que cantan (yogurt, le dicen los jazzistas franceses) añadido a una fonética semejante a las lenguas centroeuropeas, ello por las vocales, las erres uvulares, el carácter aglutinante de las palabras como en el alemán, etc. Creo que es una lengua que apela más al inconsciente por su fuerza expresiva que a lo racional, como una especie de glosolalia armónica y ordenada. Vander, como puede verse en algunos videos suele entrar en trance mientras canta (¡¡ese falsete estremecedor!!), lo que me parece prueba esta tesis.





Da Zeuhl Wortz Mekanik

La música zehul, como la bautizó Vander es una compleja fusión de jazz sincopado, armonías basadas en escalas pentatónicas y quintas disminuidas y melodías repetitivas y fuertemente rítmicas como las de Orff y las del Stravinsky de Les Noces, com dijimos, modalizadas en ciclos armónicos –rasgo musical muy francés por lo demás- e integradas dentro de complejos entramados de polirritmos y signaturas rítmicas inhabituales (7/8, 4/3 como en el himno glorioso Hhai.) A esto, agrega las tesituras de una batería que tiene un rol incluso armónico muchas veces, la fuerte presencia del bajo, y del omnipresente piano fender rhodes. La potencia, el volumen y energía vienen del rock, pero la guitarra queda relegada a favor de líneas fuertes y protuberantes de bajo y del teclado que viene heredado de Soft Machine, banda más influyente de lo que muchos imaginan.

Entonces tomamos jazz en las bases rítmicas, un bajo rockero en primer plano, monstruoso en las manos de un Jannick Top o un Paganotti, teclados que marcan un punzante ostinatio que reciben las complejas líneas melódicas cantadas por Vander, Blasquiz y numerosas voces femeninas entre las que destaca Stella Vander, terciados por bronces en la primera etapa de Magma, luego por sintetizadores y guitarras eléctricas, sabiamente orquestadas. Diríase que la totalidad de la música de Magma oscila entre una base repetitiva, de trance, líneas melódicas angulares moduladas intercaladas por energéticos solos en los que los virtuosos sidemen de Vander lucen sus habilidades (aunque en una entrevista Blasquiz dijo que más de un solo, como el del violinista Didier Lockwood en el interludio Mekanik Zain, fue escrito por Vander nota por nota) Himnos triunfales, épicas batallas entre la luz y las tinieblas, cantos de adoración al Kreuhn Kohrmann, El Profeta, dulces baladas donde también aparece la influencia de los negro spirituals (otra música de trance, pero domesticada por el cristianismo), etc. Magma ofrece el infinito calidoscopio del asombro, la búsqueda y la unión de la pulsión más dionisíaca con los más diáfanos impulsos espirituales, vean su logotipo, a todas luces memorables, como todos los discos del maestro, Zëbehn Strainn De Gustaah

Quiero comentar algunos discos de Magma que tengo a la vista en este minuto, pero el tiempo se me agota y tu paciencia también lector, por ahora te dejo con un par de videos para vuestro deleite, kobaianos, ah y claro, con algunos links buenos de rigor…

Magma circa 1970



y... un clásico perdido ¡Ptah!



KREUHN KORMAHNN ISS DE HOUNDINN!!!
Continuará

Hipertextografia

Home page de Magma y su label Seventh Records

http://www.seventhrecords.com/

Página de myspace, le lleva radio

http://myspace.com/magmaofficial

Ork Alarm, fanzine imperdible

http://www.simplesoul.co.uk/ork_alarm/index.htm

Otro sitio de fans con imperdibles

http://members.aol.com/sleeplessz/index.htm

Magma, el libro por Antoine De Caunes (sí, el mismo)

http://mydrum.org/url/magma/antoinedecaunes1.htm

Blog chileno sobre esta banda genial

http://defutura.blogspot.com/

Entrevista del sensei Javier Chandía a Christian Vander

http://www.zebehn.com/wordpress/?p=46

Thursday, October 11, 2007

El arma cargada de John Cale II




Previously...en Los Espacios Inquietos...

Sí, volví, pero recojo el guante, me dicen que el blog es muy largo, una bella amiga sugiere, “escribes haaarto”. Mal presagio en la era del condensado y del prepicado. En fin acometolavigorosasíntesis...


A comienzos de los ’70, John Cale produce el disco Marble Index de Nico. La belleza gélida de sus letras, la conmovedora voz de contraalto de Nico, sorda de un oído y a punto de desafinarse a cada segundo, sumado a los exquisitos arreglos de Cale que toca todos los instrumentos, salvo el armonio que Nico usará hasta el final de su carrera, nos llevan a una sensación doble de vértigo y cercanía con lo sublime, aura, como diría Walter Benjamin, como al contemplar esas clásicas y distantes estatuas griegas, que una vez que las miramos no podemos olvidarlas jamás

Para 1973, Cale está de vuelta en Gran Bretaña y graba el que ha sido considerado el mejor largaduración de su carrera, Paris 1919, letras bellas aunque crípticas, que toman como modelos a Dylan Thomas, Graham Greene (hay un tema homónimo en el disco) y la película Sunset Boulevard. Cale ha sugerido que temas de alta política se tratan crípticamente y eso habría originado toda una persecución en su contra (tengo mis dudas, pero en fin...). Aún así creo que en este disco, Cale logra una factura estética de calidad excepcional, The Wire lo incluye entre los 100 mejores discos de la historia ( y del que el mundo no se enteró) Son nueve temas de pop perfecto, sabia y sobriamente arreglados y sus melodías las llevamos en la cabeza por días, como las de Robert Wyatt o el Nick Drake de Pink Moon. Así ocurre con la “sinfonía de bolsillo” que da título al disco, una especie de out take de Pet Sounds a la inglesa, un estribillo de gran belleza -que creo basado en la leyenda del diablo con el tambor de hierro-, un fraseo estrófico elegante acompañado de un notable staccato de cuerdas que cede paso al remanso orquestal de un puente dominado por un solemne corno. La complejidad orquestal también aparece en los juegos rítmicos de A Child Christmas in Wales y la desesperada Plain Wheel of Fortune, aunque la tranquila e irónica Hanky Panky Know How y el inolvidable y sencillo fraseo modulado de Andalucia aportan al Cale baladista e íntimo, quien en Half Past France confesará la contradicción del hombre que está en todas partes y ninguna, a quien finalmente la gente siempre acaba por aburrirlo. No sé por qué me recuerda a alguien...

A mediados de los ’70, sin embargo, la imagen dandy que Cale muestra en Paris 1919 cede paso al desgarrador y torturado rockero de discos como Fear, Slow Dazzle o Helen of Troy, que brillará quizás más que nunca en canciones inolvidables como Choral Moon, I´m not the Loving Kind, Búfalo Ballet, Emily o Close Watch ( se me parte el alma cuando las escucho, ¡¡como tan masoca!!). Pero junto con ello aparece el guitarrista podrido y maldito de Sabotage, la terriblemente autobiográfica Guts, el grito primario y demoníaco de Leaving It Up to You o Mercenaries Ready For War, la ironía sensual de Helen of Troy, Pablo Picasso, Dirty Ass Rock’ n Roll, etc.. Enmascarado como un Jason Vorhees con overol y una guitarra PRS o con un casco de seguridad y megáfono en mano, inventará el shock rock antes que Alice Cooper y el gordito trucho de Ozzy (sí, señora nuestro galés luciferino, que aprendió a tocar el armonio en una iglesita local de Swansea, fue el primero en decapitar un pollo en el escenario) Cale viviría fielmente el prototipo del poeta maldito, el danzarín dionisíaco al borde del abismo, compitiendo en un certamen sin fin de infamia con Lou Reed, supongo, y con sus propios demonios de infancia galesa. Serán casi 15 años de rock demoníaco, visceral, pero de calidad inigualable. Vendrán, era que no, las drogas, el alcohol, la paranoia y las peleas con su banda y su esposa. Pero hacia 1989, Cale, desintoxicado, estará de vuelta con nuevas obras maestras, Words for The Dying con Brian Eno, Fragments of a Rainy Season en 1992, con el maestro solo al piano, conmoviendo y erizando los pelos en el primer disco unplugged de los ’90, el sorprendente Hobo Sapiens de 2003 con el notable Look Horizon, una extensa y celebrada seguidilla de OSTs (American Psycho interalia) y música de cámara, etc etc.

Léase su autobiografía What´s Welsh for Zen, (¡¡con portada de Dave Mc Kean!!) para más detalles, y escúchense sin dilación sus obras. Max Ernst decía que la belleza será convulsiva o no será. Cale eligió, para felicidad nuestra, lo primero.

PD 1: En una lenta tarde de invierno veo a un grupo de niños pequeños saliendo de un jardín infantil. Imagino a John Cale a mi lado, cantando ensimismado Taking my life in your Hands, esta bella canción de sus discos más notables Music for a New Society:


The children are all leaving school today
Mama said, don't worry, I'll be back one day
The blue men in uniform smiled and waved goodbye
She was hiding those tears in her eyes


Roll up the history books, burn the chairs
Set fire to anything, set fire to the air
They're riding to begin and running at the end

'Cause mama said, you take your life in your hands
Taking your life, your life in your hands
But don't take your life in your hands like I did
I don't feel so bad, and always look forward with hope
Forward and hope that the children will always be there

Cancel the day, cancel the night
Cancel the day, cancel the night
'Cause who could be watching when she steals and runs away

Full of hysterical laughter, and say
Mama, mama, I've left school today
I hope I get to see you in that funny school far away
But those gentle men in blue, and those in grey

Say I'll never, never see mama again
'Cause she took those lives in her hands
Yes, she took all those lives in her hands
Yes, she took all those lives in her hands

But let me wonder, what was there left in those hands?


PD 2: Para coleccionistas, connoseurs y curiosos de toda calaña: En la televisión pública de internet que se llama youtube hay un par de videos del reencuentro entre Nico, Cale y Lou Reed en el Barbican, en 1972, hacen covers de viejos temas de la Velvet. Nadie se haga falsas expectativas, es apenas un registro tímido y negligente, sello de la fatal distancia entre dos genios que no pueden soportarse, y entre ambos una mujer que los observa desde ya muy lejos, atrapada en su propio paraíso lisérgico.


Hipertextografía:
(Con voz de presentador televisivo chanta)
Gracias a los milagros de blogger y youtube, con ustedes: John Cale y su célebre relectura de "Heartbreak Hotel":


Saturday, May 12, 2007

Una pausa y ¿ya volvemos?




Sí, sí, entiendo, se han descontinuando estas entregas, muchas cosas me han ocurrido, y claro que podría atropellarme burdamente intentando explicarlas... pero no lo haré claro, tan sólo que, como decía Juan Emar, el gran olvidado (y hastiado) Otra es mi suerte, otros mis designios. He comenzado otra etapa, volviendo a la vieja docencia, reencontrándome con los niños en las aulas, intentando (re)encantarlos con los libros, que tan ajenos les son en esta hora del simulacro, de la órbita de la hiper-irrealidad perpetua (cfr. Baudrillard, en
La transparencia del mal).


Caminando por viejos y nobles pasillos tapizados de hiedras en sus paredes, me detengo, perplejo, como siempre, del devenir que me toca. Otra vez la Poesía, amante infiel por naturaleza quiere que haya comercio entre ambos, pero no será tan profunda mi entrega esta vez. En este país suele irse con cualquier pelafustán que escribe sobre jardinería, no me interesa, prefiero que siga este matrimonio intelectual por conveniencia, mi amor verdadero está en otro lugar, sólo mi esposa, mi hija y la música saben dónde está...


Ya viene más del sonido de las esferas, fantasmal lector de virtualidades... paz y ciencia.


Mientras, busca en tus vinilos o cedés The Unanswered Question de Charles Ives, apaga las luces, abre un cabernet sauvignon y escucha con atención:


Ahí está todo...

Tuesday, February 13, 2007

El arma cargada de John Cale I

Con The Velvet Underground, dándole al bajo, nuestro músico galés favorito

Deja que haya rock

En alguna oportunidad Peter Gabriel declaró que una de las máximas atracciones que el rock le proporcionaban era sentarse al piano y gritar lo que fuera por horas. Es que en ello reside ciertamente el sentido básico del rock, música dionisíaca por excelencia, el propio sentido obsceno del término en slang negro lo evidencia, música desenfrenada, telúrica, catártica, como cualquiera puede apreciarlo yendo a un concierto, y que escandalizó en su momento y aún lo sigue haciendo al establishment que tanto vela por la moral y las buenas costumbres… mientras expolian y fornican en lo secreto.

Quizás al ser expresión física e íntima refrendada socialmente el rock tiene y tendrá una larga vida, se lo dijo en la cara Neil Young a los punks. Más aún, al ser telúrico y raspar las puertas de las emociones y deseos profundos de los hombres es perfectamente lógico hablar de música demoníaca. Pero repito que no lo uso en el sentido pudibundo de los propagandistas cristianos ni menos en la jerga impostada del pseudo rock satánico, variante de teatrillo a cargo de tipos guturales y desafinados que ni siquiera saben qué significa el nombre del arquetipo del mal y que les sirve sólo para llevar rubias a la cama. Pienso en el daimon griego y en sus ecos nietzcheanos, la energía desaforada que brota desde los sentidos impulsando al hombre hacia las fronteras de lo racional, reencontrándose con sus raices naturales… y con las otras… que quizás son las verdaderas.

Por supuesto que en manos de los gerentes y mercachifles gran parte de la música rock de hoy en día es mero placebo enlatado y con cada vez más fecha cercana de vencimiento. Es divertido escuchar bandas cada vez más jóvenes ruidosas e irresponsables en sus primeros pasos, luego devenidos en deprimidas y exhaustas pandillas de zombies, apenas pisan su primer estudio profesional y viendo toneladas de dólares a cambio de ver sus canciones enteramente maquilladas y remodeladas por algún productor hot, especies de Phil Spector con resaca. Pero hastía rápido. “A tu vida le falta rock”, farfulla una radio chilena por ahí, y como no me interesan los clones aburridos de Led Zepellin o Axel Rose vuelvo al rock de verdad… y ahí me encuentro con el adusto vozarrón torturado de John Cale.

Esperando al hombre

John Cale… ese genio galés que dio junto a Lou Reed una de las más grandes formaciones de la historia: The Velvet Underground es un referente para hablar de esa faceta telúrica, demoníaca del rock de verdad, una música que eriza la piel, violencia de lujo, artículo de primera necesidad. Espero argumentar exitosamente por qué creo que hay que buscar en John Cale y no en otros esa base “maldita” del rock.

Pianista inspirado y violista virtuoso y arriesgado, ex estudiante de un Xenakis algo ofuscado por las intenciones destructivas de su alumno, llega a la siempre enfebrecida ciudad estado de Nueva York. Prontamente se da a conocer interpretando la infame Vexations de Eric Satie, organizada por John Cage a mediados de los sesenta, esa partitura burlona que debe repetirse 840 veces logró notoriedad, enseguida Cale es invitado por Lamonte Young en el célebre conjunto que lo unió a Tony Conrad, Angus Mc Lise, The Theater of Eternal Music según la nomenclatura algo hiperbólica de Young, The Dream Syndicate según Conrad quien entablaría demandas contra el autor de The Turtle, His dreams and Journeys por la decisión de éste de ocultar las cintas de los primeros intentos de lo que hoy conocemos como minimalismo: repetición, líneas suspendidas de cuerdas senza vibrato que se prolongan por largos minutos, drones extendidos, nuevas técnicas de vocalización, búsqueda de nuevos sistemas de afinación que darán origen al interesante sistema de Just Intonation caracterizan a esta formación. Tras numerosos impasses entre Young, su esposa Miriam Zazeela por un lado y Conrad y Cale por otro, éste último toma contacto con dos personajes claves: Andy Warhol y Lou Reed. Con ellos viene el rock, el arte pop, new york y todos los fantasmas y excesos que vivir allí conlleva. Pienso que es cierto que Young es el gestor de un sonido único y un sistema que debiera dar más rendimiento estético a futuro, pero no puede desdeñar la colaboración de Cale y Conrad en sus etapas preliminares, la creación colectiva no siempre es mala.

Descendiendo a los subterráneos de terciopelo

Ignorados en su tiempo, rescatados, algo tarde, hoy, los Velvet fueron vistos como una curiosidad más del por entonces pintoresco Warhol, incluso bastante prensa creía que el gran artista pop era el guitarrista. Fue sí productor del primer disco y autor de las portadas de éste (la famosa y fálica “banana”) y del segundo disco. Creo personalmente que la música de Velvet Underground terminó siendo más actual y vital que mucho del abúlico hippismo psicodélico de la costa oeste. Cale y Reed integraron una sociedad autoral altamente meritoria y productiva, la bochornosa salida de Cale de la banda al comenzar el año 1969, fruto de la egomanía de Lou Reed (que existe y en cantidades siderales, digámoslo) acabó con lo que habría sido una gloriosa actualización de una dupla genial de compositores estilo Lennon Mc Cartney: Al brillante talento poético y a la fuerte vena rockandrollera de Reed se unía la sofisticación arreglista de Cale y su gran fuerza interpretativa en viola, bajo y teclado. Clásicos como Heroine, Venus in Furs, White Light White Heat hacen un creativo uso de la repetición y los drones, Sunday Morning, Stephanie Says , I’ll Be Your Mirror o All Tomorrow Parties son la muestra de lo que una canción pop perfecta puede dar, European Son y Sister Ray exaltan la saturación y el feedback como nueva herramienta compositiva y no como residuos de torpeza en la ejecución, como se creía hasta entonces. Claro que Hendrix también la usa, pero más bien como accesorio, el primer Velvet basó la totalidad de su estética en el ruido. Notable en este último tema es el duelo entre la guitarra de Reed y el órgano de Cale, claro comentario sonoro de lo que ocurría entre ambos alguna vez buenos amigos.

Cale ha dicho que la Velvet buscaba el caos, sus conciertos eran la prueba más ferviente de ello: Tocando a tope de volumen basándose en la repetitiva y monótona base rítmica de la batería de Moe Tucker y la guitarra de Sterling Morrison y las furiosas improvisaciones de Reed y Cale, The Velvet Underground causaron consternación, refrendada por sus ropas negras, actitud deadpan y sus letras urbanas y fuertemente provocativas (queda más que claro con la citada Venus… o con la malentendida Waiting for The Man, titulada así supongo para ocultar el explícito sentido del título) . Rock en estado puro, por tanto, pero desligándose de la veta clásica, la parte negra, logrando crear una versión íntegramente blanca por vez primera, siempre sensual, siempre intenso, mas dejando un lado el blues y el soul y buscando un trance descreído e irónico, buscando abrir las puertas del subconsciente, no a través del letargo de los trips lisérgicos californianos sino del drama suburbano de una generación que tuvo que liárselas en serio con el mundo real cerca cada vez más de debacles financieras y crisis energéticas. The Velvet Underground revelaba la pulsión del deseo furioso, reprimido por una civilización pulcra y ordenada refugiada en concreto y racionalidad económica, cobardemente transada en narcotráfico y sexo pagado. Así, a diferencia del hippismo The Velvet no evitó sino que reveló y encaró atronadoramente esa evidencia. Rock no sólo era amor también odio. No es raro que todos los punks los aclamaran como padres fundadores (junto a MC5 y The Stooges, producidos por Cale, aclaremos) No fueron bien recibidos en los años de paz y amor, el verano del amor no tenía espacio para estos tipos tan perturbadores de la ilusión del flower power.

Cale es expulsado por Reed como dijimos a comienzos de 1969 y éste se lleva, creo yo, los mejores ingredientes del sonido de The Velvet Underground. Pese a que Reed logra firmar gemas como Pale Blue Eyes o Beginning To See The Light, falta en los discos posteriores la crudeza y el vanguardismo que indudablemente eran parte del sello de Cale.

La iglesia de dos miembros

Pronto éste obtendrá un contrato discográfico y lanzará tres discos iniciales que provocarán el desconcierto de sus fans, actitud fomentada por un Cale siempre renuente a transar y convertir su arte en fanfarronadas de crowdpleaser (qué buen término gringo). Vintage Violence , notable metáfora, por lo demás, trae el country rock y bellas baladas en un Cale que se niega a reeditar el sonido de la Velvet, The Academy in Peril contiene composiciones de música docta de Cale, - sospecho que las tenía guardadas desde hace tiempo- y luego se une a Terry Riley (sí señor, el mismo) para grabar el histórico e ignorado Church of Anthrax. En el track del mismo nombre reaparece por primera vez el bajo reverberado que Cale usaba con la Velvet, pero al servicio de las escalas cíclicas y múltiples de Riley. El resultado es un disco que media entre el jazz modal de Ides of March, con Cale en la batería (!) y una particular híbrido entre romanticismo tardío y minimalismo, especialmente en la bella The Hall of Mirrors in the Palace at Versalles, las sutiles líneas cíclicas del saxo soprano de Riley alternan sabiamente con un piano liederístico que Cale ejecuta pasionalmente como pocos. The Soul of Patrick Lee es la discreta canción que cierra el álbum pero que anticipa la notable trilogía que Cale grabará para Island Records: Paris 1919, Fear y Slow Dazzle, donde tendremos la radiografía más profunda de este gran artista que los medios insisten flojamente en soslayar.

Continuará…

Bonus track estilo "joya", Sunday Morning, cortesía-de-Youtube:


Hipertextografia

El mejor fansite de John Cale
http://www.xs4all.nl/~werksman/cale/

Fansite de The Velvet Underground
http://www.velvetunderground.com/

In espagnole
http://www.ivys.es/babilonia/velvet.htm

Tuesday, January 30, 2007

Mis éxitos del verano



Acabo de regresar de una curativa estadía en la costa, me hacía falta creo para acabar de exorcizar un par de demonios que erraban por mis tierras. Escribe Jung que son los dioses y demonios los que quieren convertirse en hombres y no al revés y no es bueno que lo logren… Supongo que eso explica la existencia de santos y poseídos, de delincuentes y modelos parlanchinas de televisión…Ciertamente no es fácil salvaguardar la individuación de cada hombre, yo lucho a veces cruentamente por mantener la mía. Necesito mirar el mar al atardecer algunas horas, al menos una vez al año y creo que eso en verdad me ayuda en este a veces brutal proceso.

Como si el mar estuviera cerca, se siente una exaltación en la sangre, dice Borges bellamente, adhiero a ello y por ello busco el mar como lugar de retiro estival. El bautismo de sus aguas frías e intensas, la visio beatifica de los rayos de sol amonedándose en las ondulantes corrientes azules, la lontananza libre y su desoladora libertad te invitan a amar el mar para siempre y también respetarlo a quieta distancia. Sus olas amistosas pueden llevarse a cualquiera cuando lo deseen, para mí es la mejor metáfora del Pleroma que pueda existir. Basta la proximidad de su aire para que todo lo olvide y sonría…

Tengo ritos marítimos a los que soy fiel. Mis prácticas paganas, mitología individual que le llaman, incluyen pararse en la roca más alta frente al mar y audicionar la música apropiada en la hora justa del día. Así, mientras viajo por la carretera rodeada de cerros y bosques voy escuchando Lost and Found de Fred Frith y me siento como en Step Across The Border, (road movie más que recomendable, jefe), esa gentil melodía de violín con aires eurasiáticos se te pega en la mente por semanas; ya entrevisto el océano, aparece automáticamente en mi cabeza el juguetón solo de órgano Riviera de Robert Wyatt en A Last Straw, sí, la misma de Rock Bottom (jubilosa y caóticamente comentado en una entrega anterior, busque en los archivos, busque) y cuando el track termina con esa guitarra ondulante no quieres sino arrojarte a las olas de puro contento.

A todo esto añado varias canciones de Cocteau Twins una vez que logro sentarme entre las rocas a contemplar el océano, podría estar horas, extático. Pero como ya hable largamente de Rock Bottom y de por qué creo que los Cocteau son sublimes quiero comentar ahora tres discos océanicos imprescindibles que usted buen hombre debiera procurarse:

1) Budd-Raymonde-Guthrie-Fraser: The Moon and The Melodies Ok, estoy haciendo trampa, pero vamos, qué escritor no lo hace, véase al malandrín de Dan Brown como ejemplo, pero la verdad es que los Cocteau decidieron firmar esta colaboración con Harold Budd sólo con sus apellidos entiendo que para que sus fans no confundieran este trabajo con el corpus que ellos hacían como banda en aquel tiempo , lo que no se entiende muy bien porque este disco encaja perfectamente entre los epes de 1985 yla obra maestra Victorialand del ‘86. Harold Budd es un extraordinario pianista estadounidense de la escuela minimalista de Riley y Young. Grabó con Brian Eno y Daniel Lanois el delicado y también océanico The Pearl y también ha trabajado con Hector Zazou. Generalmente graba solo y sus mesmerizantes arpegios en piano eléctrico son toda una marca registrada, la que ha sido catalogada dentro de la corriente minimalista como beautiful music. Este trabajo quizás pueda crear expectativas exageradas y en ocasiones parece que una cara fuera enteramente Budd y otra Cocteau Twins, pero los resultados son eficaces. Temas como Sea swallow me, (por favor no den ideas) o She will destroy you (por favor, insisto) reexponen la tersura de su enfoque pop característico mientras que la alucinante Memory Gongs y Why do you love me traen la belleza de la improvisación de Budd acompañado de la guitarra de Guthrie, el pianista describe figuras repetitivas en constante modulación circular, acentuando la facultad evocadora de su sonido, en el segundo la guitarra de Guthrie modula notas pedal acompañada de las cadencias de Budd. Me fascina Memory Gongs y juro que veo formas hiperdimensionales en el mar cuando escucho este tema cerca del oleaje.

2) Camberwell Now: All’s well: Para mí, la sorpresa del mes, me costó obtenerlo bastante así que lo llevé a la playa para audicionarlo al sol y me cautivó casi de inmediato. Los seguidores de This Heat quizás les parezca que esta es una continuación de Deceit (el mejor disco post punk de la historia) o una “suavización” del sonido industrial de esta gran desconocida banda. En verdad Camberwell Now es el proyecto subsecuente de Charles Hayward, baterista, cantante y compositor que además ha tocado en el super grupo Quiet Sun, en Hat Shoes con Amy Denio y Tom Cora y en la encarnación más reciente de Massacre con Fred Frith y Bill Laswell. En la entrevista que dio a Andrew King en el imprescindible Plunderphonics, Pataphysics and Pop Mechanics Hayward califica a esta música de “fuertemente atada conceptualmente”. Las características esenciales de esta banda de –infortunadamente- corta vida son letras de fuerte contenido político, bases pop con fuerte presencia de la batería, loops, drones y cintas gatillados desde el increíble switchboard, especie de pre sampler que conectaba un teclado a diferentes reproductores de cintas a cargo del ingeniero Steven Richard y el bajo granuloso de Trefor Goronwy que aparece a veces paneado creando interesantes texturas que contribuyen al efecto de trance al cual Hayward es tan afecto. Este disco en especial compila los esfuerzos de la banda en dos epés y un solo largaduración. La primera parte, correspondiente al EP Meridians, evoca al imperialismo británico y su decadencia ( como en For those in peril on the sea), que parece haber sido grabada bajo las aguas por los ahogados, naves a vela y viajes donde se ignoran las culturas con las que se negociará(Cutty Sark), buscadores de perla que por nula recompensa entregan estas costosas joyas que adornarán collares de mujeres en el viejo mundo, como en la bella e inolvidable Pearl Divers que parece haber sido grabada en lo profundo de aguas índigo. Resplash nos traslada a la visión de navegaciones bajo arduos días de sol, mientras que la segunda parte, en la que destacan The Ghost Trade y sus darmáticas ralentizaciones y la resemblanza étnica de Wheat Figures nos inundan de drama y emoción en medio de la alienación y comodidad de la violenta urbe. Voces grabadas de la tele, cambios de ritmo, electricidad saturada y texturas suspendidas provocan crisis y crítica en la mente, que serán continuadas por Hayward en sus notables álbumes solistas Skew Whiff, Switch on War y el íntimo Survive the Gesture, en este último, creo a través de la inolvidable Australia. Trip con alto contenido. Excelente.

3) Gavin Bryars: The Sinking of The Titanic. Lo recomendaron bastante algunos amigos y críticos entusiastas. Dado el boom de la sobrevalorada películasobre el malogrado trasatlántico opté por sepultar, literalmente , la idea. Había leído acerca de Bryars y revisado algunas de sus partituras. Me pareció en un principio uno de esos provocadores chantas de Fluxus, pero al leer la entrevista que Derek Bailey le hizo en su clásico libro Improvisation descubrí a un músico
inteligente y articulado. Luego escuché The Sinking y su suave y descendente decurso me dejó extático. Aquí hay un maestro de los de verdad. El entramado conceptual que rige la obra, de partitura sorprendentemente abierta pretende registrar un hecho real: Durante el hundimiento del barco, el conjunto de músicos abordo opta por seguir tocando mientras se hunden. Ejecutan un himno presbiteriano, Autumn y no se detienen hasta su trágico final. Nadie piense aquí que esto es mera música programática o BSO imaginaria, no, la fantasía de Bryars lo lleva a concebir que los músicos siguen tocando mientras se siguen hundiendo en lo profundo del mar, para ello aunque la melodía se repite en las delicadas cuerdas en legato, una y otra vez en la hora y más de duración, las sonoridades orquestales se van enriqueciendo en densidad y profundidad; todo ello más la presencia de voces angelicales de niños entonando un amén que te pone los pelos de punta, pesados bronces llevando el bajo a subfrecuencias abisales, notas de blocs chinos reproduciendo el código morse de la llamada de auxilio del barco al momento del desastre, un lúdico clarinete bajo que parece un pez cimbreándose configuran la embriagadora atmósfera propia de toda obra maestra. Historia e imaginación iluminan un estado, una sensación, una voluntad, imposible no llenarse de lágrimas ante cada audición.

Y bien amigos, esos fueron nuestros éxitos del verano, ja. Entiendo que ni siquiera he transmitido un fragmento de mis emociones cada vez que oigo estas obras. Pero he dejado huellas al menos. Con el verdadero arte algo ocurre, no eres el mismo, aprendes de ti, y bajo el nítido oleaje, el sol amonedado, las aguas mesméricas, el Todo te sorprende, después de eso, que quiero que todo este 2007 sea posible. Dictum.


Hipertextografía:

Gavin Bryars
http://www.gavinbryars.com/Pages/titanic_point.html

Camberwell Now
http://www.furious.com/PERFECT/thisheat.html

The Moon and The Melodies
http://www.cocteautwins.com/html/history/history11.html

Sunday, December 31, 2006

Interludio de verano para fantasma solo




El calor deseca estos días, curioso, clamamos por él al promediar una de las primaveras más extrañas que recordemos por lo fría y lluviosa y luego, cuando finalmente el verano está aquí, oigo reclamos destemplados de cómo quema el sol, que la capa de ozono, los rayos ultravioletas, el sudor podrido de los demás, etc etc. Yo no les hago caso. Todos cambiamos nos guste o no y yo, tan afecto a mis costumbres como el inglés que no soy o el adulto cuarentón hacia el cual me encamino, también he cambiado. El invierno, la estación de los muertos, era mi parada favorita del tren desaforado o taimado según el año y sus avatares bajo las casas occidentales o chinas. Como pocos, veneraba fervoroso el cielo envuelto en nubes, las lluvias y el frío, pero cuando eran parte natural del paisaje; incluso tenía la libresca fantasía de radicarme en Finlandia, llegué a agenciarme un diccionario de la ardua y única lengua suomi y hasta llamar a la embajada, ¿por qué? No tengo vínculo alguno con la bella tierra de los mil lagos y bosques, se me diría que basta el sur de Chile y su magia indeleble de volcanes alucinantes, bosques milenarios de alerce y lagos azules para que un alma crepuscular y con excesiva pulsión tanática como la mía en aquel tiempo pasase lo que estimaba sus últimos días; supongo que no querer ser más el que soy, como en el cuento de Papini, supongo que mi obsesiva búsqueda de la alteridad. Ya no sé. Jamás quise ser como esos góticos, chicos tan bien intencionados y tiernos detrás de su ropa negra de encajes y caras maquilladas con crema y labios pintados con el carmín robado a la mamá, que suspiran por vampiros hiperbóreos mientras se acarician entre ellos como bebés recién nacidos. Lo divertido es que su movimiento nació en San Francisco, tierra multicolor y asoleada. La alteridad otra vez, ¿ven lo que les digo?

Yo huyo como del diablo en el que no creo, la caricatura occidental al menos, de todas esas tribus y ghettos urbanos, pese a haber visitado a algunos, porque cambié, elegí la celosa independencia de mi espíritu, la libertad, como todo en la vida, pagué un precio y hay algunas puertas que otros sueñan con atravesar que están cerradas para mí por la eternidad pero eso ya no tiene ninguna importancia. Es verano, es el último día del año y escribo estas líneas de electricidad y memoria para no olvidarme que odio los balances y promesas. El tiempo de los hombres pasa y el débil cuerpo algo pierde. Pero es verano, la estación de las cosechas y del mediodía, pronto cerraré una nueva puerta, la de una casona gris y envejecida pese a parecer tan nueva ante los demás. Pero aún hay sol y luz y viento a mi alrededor. Hace unos minutos estuve nadando en aguas azules, me gusta el lavado del agua, como los mandeos lo entienden, y me alegra que haga mucho calor y que el viento augure una maravillosa tarde estival. En verdad sonrío...

Caminaré, entonces silbando mi canción favorita, que no tiene letra, y que no te la diré desocupado lector, que te enfurece saber que estoy burlando mis propias reglas cuando abrí este blog... nada importa, se va este año y algo de esta estólida vida material, pero eso hace quien escribe, nunca sabes cuando te dará las risas de la comedia o las lágrimas de la tragedia... vaya ¿a Quien sabe Quien se parece?

Wednesday, December 27, 2006

Fred Frith o las manos del juglar


La tarde previa

En el comunicado de prensa con el que Henry Cow anunció su disolución en 1978 aparece una afirmación interesante, “Nadie que pretenda comunicarse puede escapar de las consecuencias del uso del lenguaje que adopta”. Esta idea es estupenda para refrendar la discusión que propuse en mi último artículo (ver) pero a la vez pone de manifiesto el ethos musical de uno de los miembros de esta banda, me arrepiento de agregar “uno de los más importantes”, porque estimo que la totalidad de sus integrantes (los de su etapa clásica (1973-1979)) lo es. Dicho lapsus linguae es en si mismo una evidencia de lo que quiero decir ahora, porque Fred Frith es uno de mis héroes musicales y destacar la importancia que tiene su música a nivel personal y a nivel universal no podrá evitar frecuentes cruces entre una y otra cara de la moneda que quiero lanzar al aire ahora. Creo que someter estos pensamientos a un esquema biográfico del autor o reseñar sus trabajos más importantes es algo demasiado fácil, y también conspira con hacer de este blog algo excesivamente aislacionista, lo que no es mala idea, pero ya que comunicar todavía importa, teclado a la obra…

La música de Fred Frith, multinstrumentista británico nacido en 1940, es una experiencia sorprendente y fuertemente cuestionadora de nuestros hábitos de audición, excesivamente domesticados por la comodidad de los medios masivos de comunicación y sus escenas hechas a dedo por los “genios” del marketing. Hablar de hábitos no es casual, las razones por las cuales escuchamos música son tan heterogéneas como convencionales, porque el ritmo es cadencioso y alegre pese a la imbecilidad de quienes componen estos temas (reggeaton) o bien por recuerdos juveniles, postales de un pasado que parece ser ilusioriamente mejor que el elusivo hoy, encuentros amorosos ansiosos e incompletos, crueles y diversos rituales de iniciación juvenil, etc (cualquier canción que entre en el subgénero “de fogata”, o de malas fiestas llenas de espinillas, etc.) Dado que la prensa y los medios consagran estas últimas obsesiones de la recepción, poco es el espacio que resta para la apreciación de la música en sí misma, incluso ante la evolución que ésta haya adoptado.

No son pocos los estudiosos que se han preguntado por qué el público general casi cien años después de la aparición de las primeras obras atonales aún rechaza esta música por ruidosa, sin melodía, etc. Cuando se expone a las personas a obras como las de Schoenberg, por ejemplo, cunde la ofuscación de la mayoría. Ello sin embargo sorprende cuando los mismos músicos tienden a rechazar cualquier escala que no sea una mayor menor o una de blues, o como ejemplo de lo exacerbado, en artistas tan sobrevalorados como Aphex Twin, cuando en un artículo de The Wire se le invita a oir Kontakte, éste coleccionista de tanques no haya nada mejor que decir “no me gusta esta canción (sic) le falta una base de bajo y batería” ¿qué pastillas de estupidez tomó el autor de Selected Ambient Works antes de la entrevista? No sé, pero presiento que ni los mismos músicos saben qué pasa y contribuyen a fomentar malos hábitos en el auditor. Entiendo que la tonalidad no es un proceso reciente en la historia de la música y tomó años en desarrollarse, abolirlo no es fácil, el paso de la polifonía renacentista a la monofonía clásica menos. Tampoco ello es argumento para demoler la atonalidad como un cielo de nubes negras antes de un amanecer como ha dicho, extrañamente, Ligeti ni menos usar la noción de “experimental” con un tono despectivo, que implica mero ensayo, accidente o amateurismo. Simplemente si las personas que frecuentan la cultura pueden asimilar cuadros de Miró o Kandinsky, ¿qué les impide aproximarse a una pieza de Morton Feldman, de canto khoomi, de Etron Fou Leloublan? Quizás los hábitos visuales son más mutables que los auditivos, pero también quizás hay toda una industria que condiciona la mente de sus consumidores para evitar que visiten el camino estrecho. Supongo que por ahí va el problema, basta leer File Under Popular, el excelente libro de Chris Cutler al respecto. Es cómodo escuchar tonteras, es fácil, está bien...
Pasos a través del borde

Fred Frith es, por tanto, un arquetipo de una música subversiva, peligrosa, ¿y por qué? ¿Porque contiene mensajes secretos en backmasking (buuuuuuuuuu, el diaaablo) ¿Por qué escupe virulencia contra las instituciones como el punk, género hoy tan comercial como el pop juvenil tipo High School Musical? No, es algo mejor que eso, felizmente. John Cage ha dicho sabiamente -y con esto dejo más que claro que no soy anticagiano- que no es la revolución la que necesita al arte sino que el arte es el que necesita una revolución. La música de Frith tiene esa rara virtud de separar caminos pero derivándose armónicamente de ellos. Ha sido calificada de experimental y de vanguardia. Frith trasciende estos términos victoriosamente. Categorizar es una obsesión académica y periodística que se convierte de pronto en postulación de la realidad. El argumento de esto se basa en que muchas veces Frith desborda la noción tradicional de “tocar” la guitarra, puede vérsele en muchas ocasiones usando una eléctrica Gibson E5 preparada, a la manera del piano homónimo de Cage. Los trastes han sido amplificados, sucitando la audición de escalas de armónicos “en sentido equivocado” como él mismo señala, además hace tapping con las manos, introduce objetos como cables, o lana entre las cuerdas o percute el puente con baquetas o palillos chinos, todo ello filtrado a través de un sistema dual de parlantes y un juego de pedales en los que se destaca el particular uso que hace el maestro de los pedales de volumen y el overdrive. No es casual, como señala su gran amigo Ferdindand Richard que el mismísimo Miles Davis estaba interesado en Fred Frith como percusionista. Es que Frith discute el rol tradicional de la guitarra entendida socioculturalmente como instrumento armónico o en el caso del rock cantante para darle nuevas dimensiones, como el enriquecimiento de su rol rítmico, habitualmente relegado al mero rasgueo. Escúchese el brillante Guitar Solos, del maestro, disco calificado por la escrupulosa revista Guitar Player como “la física cuántica de la guitarra”, donde Frith explora toda clase de sonoridades, más cerca del piano preparado de Cage y de AMM que de tus habituales y lateros Clapton o Satriani, la guitarra adquiere un nuevo discurso, un nuevo reino oculto en su espectro de sonidos, ahora más amplio, más rico.

Fred Frith compone con un criterio ecléctico, que incluye el formato de la canción popular con técnicas compositivas aleatorias como las de la trinidad Cage, Feldman y Wolf, una de las cuales es el uso de medios gráficos como las fotografías que él mismo toma (es también un artista muy sensible con la cámara), de cuyas estructuras y superficies extrae ideas musicales, (así lo hace brillantemente en Stone, Brick, Glass, Wood, Wire )junto con las célebres Estrategias oblicuas, set de cartas producidas por Brian Eno que le permiten tomar decisiones cuando Frith trabaja con otro instrumento que domina a la perfección, el estudio de grabación. Pero también una de las tareas predilectas de Frith es la improvisación. Dentro de la escuela de Derek Bailey, Keith Rowe, Sonny Sharrock y Lou Reed, Frith improvisa con técnicas extendidas derivadas de estos autores y otras muy propias desarrolladas durante décadas, hoy por hoy plenamente insertas dentro de su gramática personal, ello, por tanto, no es experimento, por tanto, sino lenguaje propio, pero no busca las confortables escenas conventuales de las academias donde todos se aplauden cínicamente a sí mismos. Frith hoy por hoy, ha sido reconocido y enseña en el célebre Mills College, pero sigue siendo un músico que elige transitar por las calles y oírlas. Pero al oírlas, más aún, creo que quiere escucharse a sí mismo oyendo...

Fiesta instantánea

En el notable filme Step Across The Border, magistral documental sobre el autor y las diversas perspectivas en que puede ser abordado un sujeto con una cámara, señala Frith que el objetivo que él alcanza es análogo a los músicos de blues, busca hacer que la guitarra hable, o sea, encontrar una voz propia a través del instrumento de seis cuerdas. Pero estimo que el maestro va más allá. Gran parte de la música del autor es analizar las consecuencias de dicho lenguaje, su música es por lo tanto multidimensional, cubista, dialéctica. En su discurso, Firth integra la canción pop, el folklore balcánico, la improvisación libre, los sonidos cotidianos del medio ambiente, la música docta contemporánea a veces simultáneamente, conflictivamente. Un complejo diálogo de culturas que rompe la semántica habitual del formato standard de un tema para introducir interpolaciones, comentarios, repeticiones, marginalia aparentemente inconexa, explosiones de distorsión y armónicos, citas humorísticas, melodías sencillas y altamente memorables, etc. Generalmente las obras de Frith tienen como base un entramado de patrones rítmicos irregulares, armonías cromáticas o extraídas como dije del folklore centroeuropeo, en torno a las cuales giran caranavalescamente efectos, ruidos y voces varias, breves solos de guitarra extendidos u oleadas de instrumentos diversos, varios de los cuales los toca el mismo Frith, todo ello guiado por melodías divertidas y memorables (sí, buen hombre, la vanguardia también la hace gente divertida) que arrancan más de una risa al auditorio y pueden cantarse durante días.

La libertad es tus amigos

Así ocurre por ejemplo en la impecable trilogía de álbumes que el maestro grabó para Ralph Records, el sello que The Residents tenían en los ochentas, Gravity, con su folklore rural inserto en la confusión urbana, grabado junto a Sammla Mammas Manna en su cara A y junto a The Muffins en la B, Speechless, el que estimo uno de sus mejores trabajos, junto a Etron Fou Leloublan y Massacre, que perfecciona esta confusión en la ciudad como una metáfora de la incapacidad de comunicarse, véase uno de los temas más extraordinarios del autor, Laughing Matter; y Cheap at Half a Price, su polémico disco de canciones, que no viene sino a refrendar el interés que tiene el maestro por este misteriosamente inmortal formato sonoro ya desde su brillante trabajo en Art Bears junto sus ex partners de Henry Cow Chris Cutler y Dagmar Krause, y luego de manera jubilosa e insolente en el mordaz comentario político de Skeleton Crew, junto a Zeena Parkins y el tristemente desaparecido Tom Cora. A mí me gusta el Frith cantante, desaforado, apasionado, clownesco, (vamos, ¿quien no ríe a gritos con True Love o Its’ fine?)

Pero Frith abarca aún más terreno en su noble feudo, siempre en crecimiento, como un nuevo imperio de los sentidos. Frith, como buen egresado de la escuela de Henry Cow, buscará en el trabajo colectivo, inspiración y alimento para su arte. El maestro es frondosamente modesto a la hora de reconocer a todos aquellos que han trabajado con él y han contribuido a perfeccionar su arte. Particularmente ello es visualizable en sus trabajos improvisatorios con una larga lista de genios que pueden constituir el who is who de la mejor música de hoy: John Zorn especialmente en el “Taller de Composición“ Naked City y la obra maestra de todos los tiempos Art of Memory, dueto en el que se homenajea a su vez al célebre tándem Derek Bailey-Evan Parker, notable es su colaboración con Bill Laswell, el bajista y productor con el cual formó el potente power trio Massacre, el mejor desde King Crimson junto a Fred Maher y luego, mejor aún, con Charles Hayward, mención aparte para su colaboración con el glosolálico genio vocal David Moss y su Dense Band, además de sus duetos de antología con su camarada de toda la vida Chris Cutler, con Henry Kaiser, Rene Lussier, Jean Pierre Drouet, Peter Kowald, la increíble Evelyn Glennie y un largo, largo etc. Como el mismo Frith lo señala en uno de sus temas, queda más que claro que la libertad es tus amigos...

Finalmente no puede dejar de destacarse su impecable música para películas de las cuales ejemplos destacados son Eye to Ear,The Top of His Head y la premiada Rivers and Tides. Ballets como Allies y su más reciente veta “docta”, en obras de cámara como Traffic Continues, obra maestra junto al Ensemble Modern, el trabajo más arriesgado emprendido por esta maravillosa agrupación, algo admitido por ellos mismos, aún más que su trabajo con Mauricio Kagel o con Frank Zappa, especialmente por el alto grado de improvisación que Frith le demanda al conjunto en su totalidad. En ésta y otras obras como la ya mencionada Stone, Brick, Glass, Wood, Wire, junto con Pacifica, The Previous Evening además de Lelekovice, su primer cuarteto de cuerdas (no olvidar que Frith es un magnífico violinista, véanlo en acción en Step Across the Border) , o su trabajo con el celebrado Fred Frith Guitar Quartet, obras en las que el maestro ocupa técnicas como la alternancia aleatoria de bloques precompuestos -muchos de ellos alterados en el estudio como en The Technology of Tears donde fusiona edición analógica con cintas recortadas a mano y edición digital- y la “extracción melódica” definida por el autor como la proyección de una melodía en diversos grados de dinámica y articulación, de tal manera que aunque no lo parezca, todo el tiempo ocurre el mismo evento sonoro. Como siempre intervienen, no obstante, citas de otras músicas, samplers y giros humorísticos.

Siempre el mismo hombre, canta Frith, cuestionado desde sí mismo, hacia fuera, no recluida en preconceptos, viva y pluriforme a través de las vibraciones y cómo estas (de)construyen la conciencia, proyectando críticamente la imagen que los otros tienen de ti y tú mismo contribuyes a fomentar. Al igual que la Ventana de Johari, la música de Fred Frith devela las diversas dimensiones del yo, a través del jocoso y profundo continuum de su maravillosa música.

Famosas últimas palabras

Lamento lo apretado de este comentario, tantos son sus discos, tantas sus colaboraciones y proyectos que no cabe duda que Frith amerita un libro completo, por su humanidad, generosidad, humildad y talento que sobrepasa el estupor del auditor cuando toma contacto con su único sonido. A mí me ocurrió una noche de 1996, en una triste semana en la que planeaba acabar con mi vida, de pronto sin sentido, de pronto sin magia. Entré a un concierto de Frith y Cutler en el Centro de Extensión de la Universidad Católica, escuché ese increíble diálogo de guitarra y batería, vi las increíbles variaciones en un discurso que no parecía de este mundo, todo lo que hacían era asombro, era inquietud y planteamiento, viví la música y al instante todo cambió. Quizás nunca lea esta torpe glosa Mr. Frith, pero quiero que sepa que ese día usted y Chris Cutler salvaron mi vida y le dieron un nuevo comienzo. Que se burlen los otros, sé que usted elegirá siempre la verdad íntima detrás de las cosas.
Basta de palabras y véalo en vivo, joven:



Hipertextografia:

Página web del maestro, incluye sus más recientes proyectos.
http://www.fredfrith.com/

Discografía del autor, algo incompleta pero da una buena idea sobre con quien ha trabajado
http://home.arcor.de/nyds-exp-discogs/frith.htm
Algunas improvisaciones del maestro en mp3, página académica, aclaro.
http://besser.tsoa.nyu.edu/impact/f01/Focus/Media-arts/glitch/improvandext.htm

Buena entrevista en espagnole
http://www.etcetera.com.mx/1999/359/xq359.html

Buena entrevista en engelsk
http://www.paristransatlantic.com/magazine/interviews/frith.html

Fragmento del documental “Touch the Sound” con Evelyn Glennie y Fred Frith
http://www.youtube.com/watch?v=H3I8TTelv2I

Otra actuación de los dos genios
http://www.youtube.com/watch?v=brIIEBvwiz8&mode=related&search=

Fragmento de Step Across the Border
http://www.youtube.com/watch?v=CSWFGE9YF-o

Improvisación del maestro
http://www.archive.org/details/FredFrithOM11

Tuesday, December 12, 2006

Pensar la libertad cuando vuelve

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Libertad, qué palabra tan común, qué palabra predecible... qué extraña suena cuando se pronuncia en silencio, a solas completamente, a oscuras o en penumbras cuando mejor se piensa, y entonces, cuando se deletrea poco a poco, qué dulce se vuelve, se eriza la piel, te escuchas acezando, un acto de fe solitario, la emancipación y otras puertas que se abren son de repente posibles... Entonces viene el miedo, el miedo que ríe, emergiendo lentamente desde las galerías cerradas por Quien sabe Quien y de pronto cambia el sabor en la boca y la libertad, esa palabra extraña, dulce, que es solo para ti, parece terrible, quizás muerda, quizás duelan sus colmillos, quizás qué mal irreparable voy a contraer con su ataque, y retrocedemos, encendemos las luces, buscamos un techo reconocible, encendemos algún aparato electrónico que nos llene los oídos de seguros lugares comunes o digitamos números amables en el teléfono. El Miedo que ríe ha triunfado, el aliado fiel de Quien sabe Quien (llámalo Dios, llámalo Padre, llámalo Pobreza, llámalo Demonio, Ello o Gehenna) te ha hecho volver a la celda que llamas la vida sencilla y humilde del ciudadano asalariado de este mundo. No pienses más en la libertad, o vendremos a tu casa cualquier día de éstos. Te estamos vigilando. Ahora toma las pastillas para la depresión que te recetó el buen doctor, nunca está de más acompañarla con el licor del que somos dueños, mientras más mejor.

Hace dos días falleció Pinochet, un avatar más del arquetipo del miedo que ríe, el carcelero de la libertad del espíritu. Yo sufrí bajo él y sus disfraces de guerra, miseria, orden y patria. Otros lo disfrutaron y le son devotos. Bien por ellos. Pero su cuerpo hoy es presa de llamas por miedo –sí, también tiene miedo- pero su espíritu sabe y tiembla también, porque en sus propios corredores le esperan avanzando suavemente las caras severas de todas sus víctimas.

Hoy soy libre y feliz, no es fácil serlo, no es fácil continuar siéndolo, no es fácil estar verdaderamente a solas, porque te pueden corromper, te puedes olvidar, como canta un trágico ruiseñor, pero Ella, la libertad siempre está, ahí, cuando la música brilla, cuando mi hija sonríe, cuando mi esposa me abraza, cuando apago la luz y ya no soy uno con ningún mundo que sea éste.




PD: ¿Una canción? Wallflower, de Peter Gabriel, claro. ..

Thursday, December 07, 2006

En el principio era el sonido y el sonido era Dios



Al examinar algunos comentarios gnósticos sobre religiones de la India, me encontré con esta interesante declaración que aparece en los Vedas:

En el principio era el sonido
Y el sonido habitaba en Dios
Y el sonido era Dios


Las analogías con el primer capítulo del Evangelio según San Juan no dejan de motivar el asombro, pero esta afinidad entre sonido y divinidad genera sin duda varias inquietudes. Algunas de ellas las pretendo bosquejar en esta oportunidad.

¿Cuándo y cómo el sonido se transforma en significante? ¿Cuándo se transforma luego en símbolo, arte y alegoría? El Boulez más reciente busca respuestas al hablar de universales en la música al igual que los universales lingüísticos. Las distintas músicas étnicas y religiosas la proponen indisolublemente ligada al rito, a la expresión comunitaria del diálogo con lo trascendente, en la cual el músico -y su hijo pródigo, el poeta- son instrumentos de la voluntad y acción divina, llámese musa por el griego o duende por el gitano, esto es, una entidad espiritual que lo utiliza como vía de canalización de una videncia o experiencia hacia sí mismo y la comunidad. La música, aunque ligada al texto por vía precisamente del canto, el hechizo, sugiere la captación del sentir o pensar de los dioses, la representación inconsciente del cosmos y sus fuerzas. ¿No es acaso esa la intención del libro sagrado de los lamas tibetanos, el Bardo Thodol, que traducido eso Liberación por medio de la audición? Escucharlo a través del increíble cántico con sobretonos de los monjes del Monsterio Gyuto sin duda deleita, enseña y mueve. (Se piensa que la lectura en voz alta del Corán en su original árabe provocaría efectos parecidos)

Ello puede ser un proceso cognoscitivo tan radical que el lenguaje verbal se vuelve incapaz ya de representarlo. La glosolalia que brota espontáneamente en ciertos eventos religiosos como muestra de éxtasis es una prueba de ello... pero no las vibraciones que surgen de la tesitura de los instrumentos que la revelan ante los hombres. Es lo que Sun Ra, aquel profeta moderno ignorado por las masas ciegas por la comodidad del consumo postuló cómo las vibraciones de sabiduría, de belleza, de poder que surgen de los íconos de las más pretéritas culturas y sus sonidos anidados en el lago del olvido. Véase al respecto la magnífica cinta A Joyful Noise dedicada al Maestro y su maravillosa Arkestra.

Algunos, como Stravinsky han negado la capacidad de significado de la música, para estos autores, cualquier ideología que sugiera la música atenta contra su comprensión formal, por ello deliberadamente luchan por vaciar de significado una partitura, desconociendo la gramática eventual que los sonidos suponen al integrar una estructura musical. Tal como asevera John Dack, incluso en una obra tan aparentemente “formalista” o abstracta como Kontakte de Stockhausen es posible detectar y reconstruir una narratividad, por más aparentemente lejano que esté el propósito del autor de hacer música programática, lo cual es cierto, pero lo que se pone de manifiesto es que no puede librarse una obra musical de una reminiscencia de sentido, de una macroestructura que genera al auditor la posibilidad de suscitar en su conciencia imágenes o ideas (términos más que afines etimológicamente) de manera casi inagotable. Es lo que con franqueza espera el mismo Mauricio Kagel en una obra como MM51, especie de de metabanda sonora vacía de un film de terror hecha en base a citas y clichés propios de este género de cine, esta pequeña pieza persigue que el espectador “a partir de elementos dramáticos de origen dispar, se construye él mismo una representación nueva y original, aunque privada, secreta” (extraigo la cita de la vibrante apología kageliana escrita por LlaurenÇ Barber, ese otro gran outsider). La inocencia del argumento de Stravinsky y del de muchos críticos exclusivamente formalistas queda rápidamente demostrada, más aún si se persevera en trabajos dentro de esta noción de música como gramática per se de símbolos, como la de The Residents (la música como sistema intercambiable de citas degradadas por la cultura de masas), Frank Zappa (en particular su concepto de películas para los oídos), John Zorn (la música y las músicas como un continuum de historia social y cultural) y un largo etc.

Desde otra perspectiva, el Stockhausen postserialista también se involucrará en el “ritual de la vibración” ya desde sus primeras obras para piano pero con fuerzas singular en especial desde Aus den Sieben Tagen en adelante. Estas últimas piezas, enteramente improvisadas, las concibe Stockhausen como la utilización de cada intérpete como un receptor de radio a manipular para captar las vibraciones del universo. Claramente recrea el maestro alemán, ese posmoderno Wagner, desde esa obra hasta sus últimas obras, el ciclo Licht y el nuevo, Klang, la noción de música como ritual de la vibración que es revelación, que es poder, que es sanación o al menos esperanza. Tal como lo hizo Giacinto Scelsi, (mal llamado el "Charles Ives italiano"), que concibió una música alucinante en las que predomina un sonido o al menos la sumatoria de un sonido y sus sobretonos, en un devenir espectral que sobrepasa la tesitura tradicional de la orquesta llevándola a nuevas posibilidades de timbre y registro y seduciendo al auditor con la poderosa evocación de otros tiempos y otros lugares. Los títulos de algunas de sus composiciones lo reflejan: Pfhat, Maknongan, Hurqalia, historia de amor en una tierra lejana (se refiere al paraíso sufí, me sorprende que ningún comentador lo haya notado), Uaxacatum, etc. Fama es que Scelsi, víctima de una profunda depresión que casi lo llevó a la locura al sufrir el abandono de su familia pasaba largas horas tocando una sola nota en el piano. De pronto, al reiterar este ejercicio algo descubrió en esas vibraciones, su vida cambió y encontró salud (o salvación, otra afinidad) en esos sonidos: Aquello que los espectralistas denomina la vida interior del sonido, pero no lo redimió una dudosa musicoterapia, sino el fragor poderoso del cosmos y su mágica familiaridad latiendo en esas poderosas, hermosas, terribles vibraciones de belleza, de poder, de sabiduría.

Hipertextografía:

Catálogo de obras de Giacinto Scelsi
http://mac-texier.ircam.fr/textes/c00000086/

Narratividad en Kontatke de Stockhausenhttp://cec.concordia.ca/econtact/SAN/Dack.htm

MM51 de Mauricio Kagel: Aloys Kontarsky (piano)

Sunday, November 26, 2006

Henry Cow o la búsqueda fraternal del asombro



Historia y prospectos

Los años setenta fueron años misteriosos sin duda. La Revolución de las Flores, la primera mediática, se sirvió de una legión de entusiastas que simularon poder cambiar el estado de cosas, con el Make love not War exhibido, literalmente, por John y Yoko. como paradigma preclaro. Pero bien lo dijo una vez Bill Kreutzman creo, el baterista de Grateful Dead: pensábamos que éramos miles, millones, al final ¿cuántos? Quinientos quizas... y menos. Ahí están el fraude de Woodstock y la tragedia de Altamont para probarlo. Revoluciones de verdad son aquellas que cambian no un discurso sino un devenir histórico, el resto es mera retórica, cuando se apela a un proceso social. Es por ello que las crisis energéticas y económicas de los setentas hicieron olvidar el sueño de estío hippie y comenzó un agitado invierno de gran incertidumbre política. Hoy, testigos de Chernobyl , el derrumbe del Muro de Berlín y del coloso soviético nos cuesta creer que la revolución maximalista soñada por Marx o Lenin estuvo apunto de triunfar en todo el mundo precisamente en esos años tan plagados de terrorismo, golpes de estado y gorilas de todos los colores.

El anhelo por una utopía social de pronto se hacía más que posible, ello inspiró a numerosos músicos a integrarse a las vociferantes marchas de obreros y estudiantes que fatigaron las urbes del mundo, buscando convertirlo en el paraíso de una clase obrera a la cual muy pocos de ellos pertenecieron o pudieron alguna vez pertenecer. La lista es extensísima y vale por sí sola un artículo completo, quiero destacar la actitud de una banda que se plegó a esta causa perdida con un entusiasmo y näivete conmovedores, lo que quizás fue la causa mater del increíble corpus de obras que nos dejó: Henry Cow.

Fuera del mapa

Es probable que haya pocos ejemplos de un grupo de músicos que haya analizado tan profundamente dicho concepto, el de grupo como estructura colectiva de creación e interpretación, puede verse con gran eficacia estética en el trabajo de otras agrupaciones como la Arkestra de Sun Ra, AMM, Magma, Faust o la Scratch Orchestra, que ciertamente inspiraron el quehacer de Henry Cow. Leyendo la historia del grupo en la página web de su baterista, el gran Chris Cutler y las transcripciones del difunto fanzine francés Atem, puede verse un colectivo que crece lentamente del amateurismo al más complejo nivel compositivo y virtuosismo instrumental, preservados integramente en las respectivas carreras solistas de cada miembro desde la disolución “oficial” de Henry Cow en 1979. Digo oficial porque entre ellos jamás ha cesado la cooperación en cada nuevo proyecto. Físicamente ya no existen pero su espíritu se preserva intacto: Música dialéctica con su propia estética y recepción, que dialoga conscientemente con modelos del pasado, que anticipa el futuro, que interroga irónicamente el rol de una banda con formato de rock en una sociedad de consumo y la "comodidad" de un circuito pasivo que sólo traga modas y nada cuestiona.

Henry Cow, como pocos, convirtieron la música que tocaban en un tema de análisis estético y sociológico. Como Faust, como los Mothers de los sesenta experimentaron con todo lo que tenían a mano, como AMM privilegiaron las decisiones colectivas por sobre ego trips que podían acabar con la música (como le pasó a Pink Floyd después de Dark side of the Moon), como Magma, vieron su arte no como un espejo autocomplaciente sino como un martillo que rompe... pero que a la vez construye; como la Scratch Orchestra, como la Arkestra investigaron e integraron lenguajes disímiles y equívocos en un discurso musical único. No obstante, las diferencias salen rápidamente a flote. Perseveraron, a diferencia del primer Faust, (banda genial pero letárgica), no renunciaron a la experimentación y a la búsqueda de nuevas sonoridades a favor de un populismo mal entendido como la agrupación de Cardew, Rowe, Skempton y Hobbs. Crearon discos polémicos, complejos pero durables, radicalmente distintos unos de otros. El gran Klotz Zazpihaak será un fan reconocido pero criticará su falta de orientación, que sí tenía Magma, pero yo creo que se debe a la infatigable, inquieta y pluralista búsqueda de sus integrantes.

Alabanza del aprendizaje

Así es, ese pool magnífico de ases de la improvisación y la composición que son Fred Frith, Tim Hodgkinson, Chris Cutler, John Greaves, Lindsay Cooper cubrió una impresionante cantidad de terreno con convicción y consecuencia. Del dada blues y el folk imaginario a la Captain Beefheart en los algo indecisos inicios a la notable fusión canterburiana-Zappa (etapa Uncle Meat) de su primer disco Leg End, (así, tal cual) para luego quemar todas las naves y apostar al montaje dadaísta en la cara B del largaduración siguiente Unrest. Nuevo switch y de la épica social que traspasa la historia de In Praise of Learning (¿cuántos grupos le ponen un nombre así a un disco en el mundo falsamente engreído del rock?) al eclecticismo magistral de Concerts, summa de varia invención de la banda, al que estimo su mejor disco. Y de ahí al gran finale que es Western Culture, donde la banda recapitula los estamentos básicos de su música, que algunos encasillan como rock de cámara, término atractivo que no fue invento de ellos, (ni de David Gilmour, señores periodistas, ay, ay, cuándo estudiarán un poco antes), en verdad lo hizo Zappa en la etapa 1966-1969 de los Mothers), pero que encarnan a la perfección junto a bandas afines a ellos, todas tan anticomerciales, postergadas e ignoradas por el fascismo de los media como estos genios británicos: Univers Zero, Art Zoyd, Etron Fou Leloublan, Sammla Mammas Manna, etc, todas ellas autoras de discos de calidad espectacular, sin ninguna excepción.

El rock de cámara es la antítesis del pomposo rock sinfónico, más que una excusa para gimnasias manuales virtuosísticas y glamorosas depresiones on stage, no desdeña escalas y sistemas alternativos de diseños de ritmo y frecuencias, exploran sin prejuicios la técnica de sus instrumentos en obras fundamentalmente electroacústicas que no vaclian en incluir instrumentos inhabituales o en desuso como spinet, bombardo, pianos de juguete, objetos domésticos y por supuesto el estudio de grabación como instrumento per se. Añadamos a esto un sentido del humor, parodia, citas disímiles fruto de un conocimiento musical enciclopédico (falta crónica en la música de hoy en día, sobre todo en la cultura de la cita por excelencia que encarna el DJ)

Ok, ok, pero, ¿Qué música hacen? Puedo adivinar que murmuras, lector si te has perdido como supongo, a esta tremenda banda, superior 100% a la horda de bandas como Emerson Lake and Palmer, Jethro Tull, el Genesis de Phil Collins, Yes, Marillion etc. (Dejo fuera como excepciones notables a King Crimson y Van Der Graff Generator y el último disco de la ex banda de Peter Gabriel, The Lamb Lies Down on Broadway, producido por Eno): un rock politonal de rítmicas irregulares y cambiantes, armonías con un uso creativo de disonancias y técnicas extendidas de instrumentos, citas irónicas de las más dispares fuentes, letras de alto vuelo poético y compromiso social, las dos últimas como parte de un incisivo comentario político, alternancia entre composición estricta e improvisación libre,e tc. Todo ello avalado por el heterogéneo background de sus integrantes: Fred Frith trajo sus influencias del folklore balcánico y la aproximación aleatoria de John Cage, Tim Hodgkinson, los happenings y el Free Jazz, John Greaves, la frescura del pop y la canción, Chris Cutler, la rítmica poliforme de Varese y la psicodelia, el rigor de la formación clásica y de la gran tradición musical inglesa que vino por vía de Lindsay Cooper, etc.

Juntos crearon temas demandantes en su audición, pero de gran recompensa estética como Nirvana for mice, Amigdala, Half Sleep Half Awake, o las alucinantes Ruins o History and Prospects , juntos mandaron a volar a los A&R a buena parte, fueron pioneros en la creación de sellos independientes y canales autónomos de distribución, crearon una corriente de noble descendencia, el Rock in Opposition, más radical y rupturista que tu comercial y desaliñado punk, discutían y creaban la música que presentaban sin compromiso a un público no masivo pero si consciente, que es el que realmente importa.

El tapiz de las delicias

Una revisión de la carrera de cada miembro de Henry Cow en su devenir solista es un deber para mí, pero escribo estas pocas y quizás predecibles líneas a la mejor banda de los setenta, mis verdaderos “Más grandes que Jesucristo”. Para muestra un bocato di cardinale: En Concerts escúchese la improvisación libre Oslo, grabada en la ciudad del mismo nombre circa 1975, en estos excitantes 27 minutos, el espectro dado por cada instrumento es explorado al más intenso detalle: minúsculos fragmentos de percusiones en staccatto se alternan con notas granulosas de bajo y guitarra preparada mientras saxo, órgano y oboe se cruzan y alternan, impartiendo escalas modales y sobretonos en veloces síncopas. Luego el caos se complejiza: Las líneas y tempos se entrecruzan en furiosa lucha, acordes de piano a la escuela serialista se derraman sobre una urgente percusión de cada rincón de la batería, gritos desgarradores de Dagmar Krause (cantante del grupo por varios años, gran solista de voz injustamente vilipendiada por los ignorantes de siempre) ahogados por Frith y Greaves que traen un oleaje distorsionado de glissandos en fluctuante crescendo que pronto ceden paso al meditativo solo de ¡fagot! de Lindsay Cooper, al que se une una cascada de percusiones que se derrumban, con la electricidad de Frith y Greaves al fondo como sirenas ululantes, mientras Hodgkinson añade los gritos de auxilio de su saxo alto... así es como Henry Cow recrea el esplendor de horror y luz del Guernika de Picasso ante nuestros azorados oídos. ¡Este sí que es un verdadero tapiz de las delicias!

El martillo de Henry Cow, bello como la luna y terrible como un ejército con banderas, (otro título de una de sus composiciones) luchó por un sueño que la propia avaricia de los hombres tornó imposible, pero su ardiente llamado a la libertad de la consciencia es lo que sus mágicas vibraciones nos siguen entregando momento a momento, en el fragor del corazón de la bestia donde vivimos.

Frith, Cutler y Hodgkinson en vivo en The Stone, 2007:



Hipertextografía:

Tributo de Perfect Sound Forever
http://www.furious.com/perfect/henrycow.html

Un must: Historia de la banda contada por Chris Cutler
http://www.ccutler.com/ccutler/bands/group02.shtml

Entrevista a la banda a mediados de los ’70, documento histórico
http://calyx.club.fr/index/articles/hcowzigzag.html

Revisión crítica de la obra discográfica del grupo:
http://traversesmag.org/articles/henrycow.htm

Advertencia: No lean la entrada sobre H.C. en la Gibraltar Enciclopaedia of Rock: Es una completa, completa estupidez. Lo van a hacer igual, pero ya saben...

Sunday, November 19, 2006

Crooning on this damn planet Earth




A propósito de una antología de nombre similar, Crooning on Venus hecha por David Toop para el sello alguna vez independiente y hoy vendido Virgin, me propuse compilar una serie de canciones que de alguna manera han acompañado la historia de mis obsesiones personales, ¿acaso Roland Barthes no ha definido así la literatura? y como yo soy un convencido más de que la vida es tan irreal tan onírica como una novela, que mejor que montar una imaginaria banda sonora que ilumine, oscurezca, corrija y aumenta nuestros pesares, errores y breves alegrías. Quizás la dé a conocer del todo (es larguísima, jefe) , quizás no... lo que me interesa ahora es precisamente el concepto que la inspiró.

El término anglófilo “crooner” me gusta en exceso, lo que atenta contra la hobjetividad tan cara a todo hintelekutal criollo. Es éste el viril relator de infinitas penurias y desengaños personales. Pariente creo yo del cantautor, pero más envuelto en la neblina etílica de un bar de madrugada que los predicamentos de la selva de cemento o la pradera manchada de explotación del hombre por el hombre. Esas son las clásicas historias acompañadas de vapores dionisíacos destilados o directamente robados de las uvas, que tan bien inducen a la reverie, como dicen los franceses, que tanto saben de estas veleidades.

El crooner tiene una larga descendencia, como el dolor que lo inspira. Ahí están Frank Sinatra, Engelbert Humperdnick, Charles Aznavour, Leonard Cohen, Peter Hamill o Tom Waits para demostrarlo. Muchos de los llamados songwriters adoptan a sabiendas o no este rol esta máscara o persona, (sinónimos, buen hombre) como una especie de encarnación arquetípica. Lo que distingue al crooner de la imagen clásica del poeta romántico a la Bécquer, por ejemplo, es que configura un discurso que es sufridamente confesional pero misteriosamente distanciado por una ácida ironía, un Hamlet que crea un pequeño teatro del cual se burla. Y más que recorrer una biblioteca impostando lágrimas es la experiencia la que lo provee copiosamente de ellas. Pero estas lágrimas no brotan de una mimesis espontánea sino autorreflexiva. Lloro y canto que estoy llorando. Convierto mi sufrimiento en una posición universal del hombre ante las cosas a través del arte y así trasciendo... o me salvo. Así, Robert Wyatt ese caleidoscopio secreto y glorioso tantas veces lo hizo pero creo que es más claro que el agua en Signed Curtain del primer disco homónimo de Matching Mole:

This is the first verse
The first verse
The firstFirst verse
And this is the chorus
Or perhaps is a bridge
Or just another part
Of the song that
I am singing
Never mind
It doesn't hurt
And only means that
ILost faith in this song
'Cause it won't help me reach you...


Leonard Cohen, aquel vate glorioso registra en Hallelujah:


Now I've heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don't really care for music, do you?
It goes like this The fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah
Hallelujah Hallelujah

Una ironía semejante, pero dentro de su propio rol socialmente aceptado de músicos lo dan los Tindersticks en su balada homónima que aparece en su disco, que curioso, Curtains:

Taking turns having our photos taken
Sitting in front of smoked windows
Decanters of cheap whiskey in our hands
Drive into Manhattan on a date with a starlet who's just talent
That's what people pay the money to see
Who are we to argue?
Five hours now it's been going on
And still we're watching all of it
Can you really believe all this?
Can he really lie in bed at night and marvel at his own genius?
When do you lose the ability to step back
And get a sense of your own ridiculousness?
They're only songs

(Ideal para sangrones como Noel Gallagher)

John Cale y Lou Reed brindan la metapoesía más desgarradora en la autobiografía de su desaparecido amigo Andy Warhol en el muy recomendable Songs for Drella. Cada canción es parte a la vez de un responso y un respetuoso ajuste de cuentas. En el último tema Reed canta acompañado por Cale que lo hace a través de un contrapunto sublime con su viola:

Hello it's me, that was a great gallery show
Your cow wallpaper and your floating silver pillows
I wish I paid more attention when they laughed at you
Hello it's me
"Pop goes pop artist," the headline said"
Is shooting a put-on, is Warhol really dead ?"
You get less time for stealing a car
I remember thinking as I heard my own record in a bar
They really hated you, now all that's changed
But I have some resentments that can never be unmade
You hit me where it hurt I didn't laugh
Your Diaries are not a worthy epitaph
Oh well now Andy, guess we've got to go
I hope some way somehow you like this little show
I know it's late in coming but it's the only way I know
Hello it's me, goodnight Andy
Goodbye, Andy

Y last but not least, el inolvidable Phil Ochs, ese cantante gringo, amigo de Victor Jara que tuvo el coraje de ser allendista en plena era Nixon-Kissinger, asesinado en vida por la CIA y que acabaría colgándose, solo, abandonado y despreciado por todos, como los antihéroes de Onetti: El crooner también puede ser el fruto extraño que pende del árbol seco en medio de la plaza capital, pero este Cristo laico y descreído acaba absolviéndonos con su canción. Así revivimos, y nuestros sueños son más reales que lo que este mundo apenas si puede ofrecernos. Transcribo la canción íntegramente, Rehearsals for Retirement:

The days grow longer for smaller prizes
I feel a stranger to all surprises
You can have them I don't want them
I wear a different kind of garment
In my rehearsals for retirement

The lights are cold again they dance below me
I turn to old friends they do not know me
All but the beggar he remembers
I put a penny down for payment
In my rehearsals for retirement

Had I known the end would end in laughter
I tell my daughter it doesn't matter

The stage is tainted with empty voices
The ladies painted they have no choices
I take my colors from the stable
They lie in tatters by the tournament
In my rehearsals for retirement

Where are the armies who killed a country
And turned a strong man into a baby
No comes the rabble they are welcome
I wait in anger and amusement
In my rehearsals for retirement

Had I known the end would end in laughter
Still I tell my daughter that it doesn't matter

Farewell my own true love, farewell my fancy
Are you still owin' me love, though you failed me
But one last gesture for her pleasure
I'll paint your memory on the monument
In my rehearsals for retirement

(Si no sabe inglés, ¡¡aprenda!!)

Playlist croonístico: Es más largo, y el orden de aparición estrictamente aleatorio. Varios autores aparecen con más de un tema, pero prefiero algo de suspenso para más adelante si es que todavía quedan hipotéticos lectores de este enrevesado blog:

1.-Suzanne (Leonard Cohen): Puedo asegurar que una noche de verano estuve con ella...
2.-Memories (Robert Wyatt): ¿Quien no llora con ese solo de violín de Fred Frith?
3.-Life on Mars? (David Bowie): “Mira a los hombres de la ley golpeando al tipo equivocado”...
4.-Half Past France (John Cale): Sí, John, a mi también la gente me aburre todo el tiempo.
5.-Old and Wise (Alan Parsons Project): La terrible anagnórisis de la sabiduría a las puertas de la muerte y un solo de saxo final imposible de olvidar.
6.-Song to the Siren (This Mortal Coil): Liz Fraser y David Lynch se me aparecen en sueños, todavía no puedo creer que Lost Higway exista.
7.-Seaweed (Tindersticks): Al borde del mar, recojo piedrecillas para tu fantasma...
8.-Epitaph (King Crimson): El destino del cual creemos huir, siempre vuelve
9.-By this river (Brian Eno): No creerías lo que me pasó al borde de esas aguas...
10.-Dark Matter (News From Babel): Lindsay Cooper y Chris Culer siempre nos han regalado gemas del más puro valor vanguardista, pero esta increíble balada mid tempo une el cielo y el infierno en tres minutos.
11.-Sunday Morning (The Velvet Underground): ¿Oyes esa voz que te llama en la calle? Amigo mío, no te des vuelta...
12.-Lucky Day (Tom Waits): ¡Es que el consejo que le da el padre al hablante es de antología!
13.- From Now On (Supertramp): Desde siempre sólo fantasía es lo que se puede vivir...
14.-Sexy Sadie (The Beatles): ¿Que tan grande te crees, babilónica ramera?
15.-Perfect Day (Lou Reed): Tan solo no has estado, viejito, te lo aseguro
16.-Faith (The Cure): Claro que hoy por hoy, no nos queda más que eso
17.-Sometimes (My bloody Valentine) “No sé por qué mis pies huyen del suelo”, ¡genial!

PD prescindible: Se me acusará por millonésima vez de anglófilo desarraigado, sudaca resentido, etc etc. Para lo que me importa el accidente del nacimiento carnal...